El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, criticó el golpe de Estado en Perú al mandatario constitucional, Pedro Castillo, y reiteró respetar el voto ciudadano y cese la violencia.
El gobernante fustigó la declaración del estado de excepción y suspensión de garantías constitucionales, así como lanzar a las calles al Ejército y a la Policía para reprimir a quienes reclaman la restitución del depuesto Castillo.
Recordó que México ya fijó su posición política al respecto mediante un documento conjunto con Colombia, Argentina y Bolivia, en el que exigen respetar el voto ciudadano, la democracia, no reprimir al pueblo y garantizar las libertades.
En este caso, expresó, que suspendieron las garantías constitucionales y establecieron en los hechos un estado de sitio con soldados y policías, para impedir mediante la fuerza que la gente siga manifestándose en contra del golpe y la forma en que actuó el congreso, pero eso casi no lo informa la prensa conservadora.
Criticó muy fuertemente la visita de la embajadora de Estados Unidos al Palacio de Gobierno, “un acto de prepotencia y falta de respeto» y mostró la foto de la diplomática entrando a la sede del Gobierno”.
López Obrador reiteró que esas actitudes de Estados Unidos vienen desde tiempo atrás y si no las cambian no va a haber nunca armonía en toda América.
López Obrador acepta aprobación de reforma electoral con limitantes
Obrador, aceptó la aprobación de la reforma a leyes secundarias en material electoral, aun con limitantes pues no se logró una reforma constitucional.
Denunció que esta última fue obstaculizada por legisladores conservadores corruptos, un bloqueo sin justificación, una actitud irracional y politiquera porque no podíamos dejar que el Instituto Nacional Electoral (INE), una institución al servicio de minorías, de una oligarquía que se sentía dueña de México, se mantuviese sin cambios.
Establecieron la consigna de que al INE no se le toca, pero en una democracia nadie puede ser intocable, es la voluntad del pueblo el que manda, el que decide y no se le puede decir que no puede tocar a nadie, expresó.
Por eso, añadió, mandamos la reforma a la ley electoral, la cual planteaba reducir a la mitad el presupuesto de los partidos, y quisimos ahorrar 15 mil millones de pesos (750 millones de dólares) para construir más de 100 centros de rehabilitación y eso no lo tomaron en cuenta.
López Obrador afirmó que tampoco se pudo que fuera el pueblo quien eligiera a los consejeros del INE y del Tribunal Electoral y no el congreso o los partidos como hicieron los de Acción Nacional (PAN) y Revolucionario Institucional (PRI) que, por ser los mayoritarios, escogieron la mayoría de esos funcionarios que están a su servicio, para cometer fraudes.
De allí vienen el actual presidente del INE, Lorenzo Córdova; y su segundo, Ciro Murayama, pero esto es así desde tiempo atrás, y con el Tribunal Electoral ocurre lo mismo, sus magistrados son resultado de un reparto y fueron los que le robaron la presidencia en 2006 para dársela a Felipe Calderón, y todos lo avalaron, concluyó.