La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo y es, además, uno de los más visibles. Por eso, el control en forma regular es una rutina saludable que puede evitar complicaciones en el futuro. En ese marco, cada 23 de mayo se conmemora en todo el mundo el Día Mundial del Melanoma o cancer de piel, con el objetivo de concientizar sobre esta patología oncológica y los cuidados preventivos.
El melanoma es uno de los tipos más agresivos del cáncer de piel, estos tumores se originan a partir de unas células llamadas melanocitos -que son las que producen el pigmento (melanina) de la piel normal- y aparecen como una lesión nueva (“novo”) o sobre un lunar preexistente. El principal factor de riesgo para el melanoma es la radiación ultravioleta, tanto la emitida por el sol como por fuentes artificiales como ser las camas solares.
Cuando son detectados a tiempo estas patologías son curables, pero si no se les da una atención adecuada tienen altas probabilidades de expandirse a otras partes del cuerpo. Su tiempo de evolución es imprevisible: hay casos en los que se desarrolla con velocidad y otros en forma más paulatina. Aunque no es lo más frecuente, pueden afectar también las mucosas y los ojos.
La oncóloga Yanina Pflüger, jefa del servicio de Melanoma y Sarcoma del Instituto Alexander Fleming de Argentina señaló que “en Latinoamérica, según el Observatorio Global del Cáncer (Globocan), el melanoma no está dentro de los 10 más frecuentes. Sin embargo se proyecta que el aumento en la incidencia de este tumor lo va a posicionar dentro de los cinco más frecuentes en las próximas décadas”, advierte
En este punto, los expertos coinciden en la importancia de que la población conozca e implemente la regla del “ABCDE”. Es un sigla que sirve como ayuda para alertar al paciente.
“Es para que le preste atención a la aparición de una lesión Asimétrica, de Bordes irregulares, de Color irregular, de Diámetro en aumento o mayor a 6 milímetros y especialmente a su Evolución”, detalló la dermatóloga Marcela Moreno, jefa del Servicio de Dermatología Oncológica del instituto argentino.
El diagnóstico temprano del melanoma, es clave para el éxito del tratamiento, ya que la detección precoz disminuye tanto la morbilidad como la mortalidad. En personas sin antecedentes ni factores de riesgo, se recomiendan dos instancias de control.
El autoexamen es el control de toda la superficie cutánea que hace por el propio paciente. “Puede realizarse cada 2 o 3 meses, con ayuda de espejos, o de alguna persona de confianza para aquellas zonas de difícil acceso. De esta manera se busca que el paciente conozca su piel, y pueda descubrir y distinguir lesiones nuevas, o cambios en aquellas que ya conocía. Así podrá recurrir en forma temprana a un profesional médico”, precisó la doctora Moreno.