Antimicrobiano, antioxidante y depurativo, son solo algunos de los efectos que suelen vincularse al ajo.
Sin embargo, en los últimos años distintas investigaciones han profundizado en otra de sus propiedades: la cardioprotectora. Aquí repasaremos cómo este popular alimento puede ayudar a controlar los niveles de colesterol y triglicéridos.
Por qué es bueno comer ajo: esto se debe a que es rico en agua, carbohidratos, vitaminas, especialmente B y C, y minerales, como calcio, fosforo, magnesio o potasio, además de otros compuestos como la alicina.
Entre sus principales bondades se destacan sus propiedades antibacterianas, antifúngicas, antiinflamatorias, y antioxidantes. Sin embargo, un reciente beneficio que se sumó a la lista es la posibilidad de proteger la salud cardiovascular.
Esto se conoció tras que diferentes estudios, como los publicados en el diario Ciencia de los Alimentos y la Agricultura, hallaran tras analizar distintos ensayos clínicos, que la ingesta regular de ajo, especialmente en polvo o extracto, se vinculó a una mejor salud cardiovascular. Específicamente, una reducción de los niveles de colesterol malo y triglicéridos en sangre.
También se asoció a una disminución del endurecimiento de las arterias, afección denominada aterosclerosis. Según la evidencia científica disponible, esto puede deberse a distintos motivos:
El rico contenido de potasio del ajo, que actúa como vasodilatador.
Incluir ajo en la dieta, junto a la incorporación de otros hábitos saludables, puede ser de ayuda para mantener bajo control los niveles de colesterol o triglicéridos en sangre.
Es muy importante que el ajo se consuma crudo, ya que la cocción destruye su capacidad de producir alicina, la sustancia a la que se le atribuyen la mayoría de sus bondades.
Si esto te resulta difícil por el olor puede picarlo y dejarlo reposar por 15 minutos antes de usarlo en alimentos o con fines medicinales. De esta forma, podrás aprovecharlo al máximo para controlar los niveles de colesterol y triglicéridos, así como el resto de sus propiedades.