El Gobierno nipón busca crear medidas de apoyo para estas personas y sus familias, incluida la posibilidad de organizar las visitas domiciliarias de los médicos especialistas.
El gobernante Partido Liberal Democrático de Japón ha decidido crear un grupo especial de trabajo sobre el problema de los llamados ‘hikikomori‘, personas que llevan un estilo de vida asocial y buscan el aislamiento, informa el canal de televisión NHK.
‘Hikikomori’ es un término japonés que se traduce como ‘apartarse‘ o ‘estar recluido‘ y que se emplea para referirse a las personas que pasan sus vidas encerradas y que reducen al mínimo su relación con el mundo exterior. Estas personas no suelen salir de su casa, incluso de su propia habitación, y rechazan por completo cualquier contacto con personas ajenas.

Esta reclusión voluntaria, por tanto, hace que la fuente del estrés “deje” de existir, al igual que el resto de las apariencias. La habitación se transforma en el centro de la vida, donde se puede pensar distinto, sobrevivir sin adaptarse a lo establecido, hacer lo que se desee sin tener que recaer en otros. Un refugio donde se termina el tormento de cumplir las expectativas de todos.
La primera reunión del grupo está prevista para el 17 de diciembre y tiene como fin hacer una serie de recomendaciones al Gobierno mediante la inspección de las administraciones locales que están trabajando activamente para ayudar a los ‘hikikomori’.
De momento, su prioridad es la elaboración de medidas de apoyo para esas personas y sus familias, incluido el estudio sobre la posibilidad de organizar las visitas domiciliarias de los médicos especialistas, así como la creación de programas de asesoramiento a nivel local.
En el marco de la iniciativa, los miembros del grupo de trabajo deben proponer ideas para promover el apoyo de empleo y las oportunidades de aprendizaje para estas personas, así como la elaboración de medidas de ayuda en el caso de que un ‘hikikomori’ pierda a su familia.
Según estimaciones preliminares de las autoridades, en el país hay más de un millón de personas que viven en este tipo de régimen de aislamiento que se prolonga incluso en la edad adulta, cuando siguen viviendo con sus padres sin abandonar los límites de su propia habitación.