La fiscal general de Guatemala, María Consuelo Porras, se rehusó este lunes a participar en una reunión con el gabinete ejecutivo a la que fue citada por el presidente, Bernardo Arévalo, situación que desata una nueva controversia política e institucional en ese país centroamericano.
Tras haber sido convocada por el jefe de Estado en dos ocasiones, el 19 y el 24 de enero de este año, la jefa del Ministerio Público (MP), quien decidió no acudir al primer llamado presidencial por considerar que su despacho “no está supeditado a ningún Poder del Estado por ser una institución autónoma e independiente”, cambió de parecer para esta cita y se trasladó a la sede de la Presidencia donde se iba a realizar el Consejo de Ministros.
Sin embargo, luego de sentarse y tomarse fotografías en la misma sala donde se encontraban los miembros del gabinete ejecutivo y el propio presidente Arévalo, la fiscal indicó que su participación en esa reunión no era correcta y que no podía permanecer.
Ante esto, los representantes del gobierno refutaron sus argumentos y le expresaron que tanto la Ley Orgánica del MP como la Constitución la obligaban a estar presente.
“Lamentablemente me vi en la necesidad de retirarme ya que la reunión se pretendía llevar a cabo en el marco del Consejo de Ministros, que por mandato constitucional y legal me prohíbe participar y les prohíbe a los ministros de Estado contar con mi presencia, ya que ni yo puedo interferir en las funciones y resoluciones que emita dicho órgano, ni ellos pueden interferir en la autonomía del Ministerio Público”, expresó Porras sobre su salida de la reunión.
Porras agregó que dejó constancia ante los presentes sobre su postura y dijo que le indicó al presidente Arévalo su “voluntad de participar en una próxima invitación, en el marco legal, para coordinar temas relacionados al quehacer del Ministerio Público”, siempre que se respete la autonomía del organismo y “las leyes del país”.