Los equipos de rescate indonesios, trabajan para encontrar supervivientes entre los escombros provocados por el sismo de magnitud 6,2 en la isla de Célebes.
Este evento ocurrido en horas de la madrugada, dejó al menos 34 muertos, centenares de heridos y más de 15,000 personas trasladas a lugares seguros.
El sismo, a tan solo 18 kilómetros de profundidad, ha dejado un rastro de destrucción principalmente en las ciudades de Mamuju y Majene, situadas unos 36 kilómetros al norte y unos 60 kilómetros al sur del epicentro, y ha afectado al menos a ocho poblaciones más.
El presidente indonesio, Joko Widodo, expresó sus condolencias por las víctimas del terremoto, así como de los corrimientos de tierra que dejaron al menos 24 muertos el pasado sábado en el distrito de Sumedang, en la isla de Java.
Widodo afirmó que ha dado instrucciones a los jefes de la agencia de desastres y de las fuerzas militares y policiales para tomar todas las medidas necesarias para encontrar a las víctimas y atender a los heridos.
Las autoridades advirtieron del riesgo de fuertes réplicas, por lo que pidieron a la población que evite los edificios altos que podrían derrumbarse ante nuevos temblores.