Tras una semana de sufrir una nevada excepcional, Madrid mantenía dos tercios de sus calles impracticables por la acumulación de nieve, convertida en hielo por las bajas temperaturas.
El regreso a la normalidad de la región de Madrid, que incluye a la capital de España, seguía siendo complicada, pues a las históricas nevadas del viernes y sábado últimos sucedió un brusco descenso de los termómetros por una ola de frío glacial.
Los inconvenientes ocasionados por la tormenta Filomena aún imposibilitan el tránsito tanto de peatones como de vehículos en tres de cada cuatro arterias de la ciudad.
Además, numerosas aceras estaban todavía cubiertas este domingo por una espesa capa de nieve endurecida por efecto de las heladas, mientras las asociaciones de vecinos responsabilizaron al Ayuntamiento de la capital por la situación de caos creada.
El malestar por la gestión del consistorio -administrado por el derechista Partido Popular, al igual que la comunidad autónoma, no cesa de crecer en los barrios, señaló en un comunicado la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid.
Muchos distritos capitalinos denunciaron desabastecimiento en los supermercados, pues los transportistas de mercancías no pueden acceder a ellos por el hielo, así como la ausencia de los servicios de recogida de basura, que no pasan desde hace más de siete días.
Escuelas y universidades de esta región, que debían reabrir el lunes, no lo harán hasta el miércoles, anunció el gobierno regional, que reclamó al Ejecutivo español declarar Madrid como zona catastrófica.
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, pidió hoy a los habitantes de esta urbe de 3,3 millones de habitantes que no utilicen durante los días venideros sus vehículos privados para no obstaculizar la limpieza de las calles.
En declaraciones a la prensa, el político conservador anunció que para estimular el uso del transporte público el servicio de autobuses será gratuito.