A 50 años del terremoto: Nicaragua del siglo XXI es más fuerte, preparada y más segura

(Tomado del 19 Digital). Treinta segundos bastaron para que los sueños y los esfuerzos de toda una vida de las familias nicaragüenses se destruyeran el 23 de diciembre de 1972.

Han pasado 50 años de la devastación del terremoto de 6.2 en la escala de Richter en Managua.

La mayoría dormía, soñando con celebrar un 24 de diciembre en familia, sin embargo, a las 12:35 de la madrugada del 23 de diciembre los retumbos anunciaron la desgracia.

20 mil personas murieron y otra cantidad igual resultaron lesionadas. Las casas hechas en su mayoría de taquezal se vinieron abajo o se incendiaron.

En las primeras 48 horas un alto porcentaje de la población salió de Managua a refugiarse a los departamentos del país.

Cuba y México fueron los primeros países en dar su apoyo a Nicaragua, sin embargo, es importante recordar que el gobierno de turno, la dictadura de los Somoza, no le importó el dolor del pueblo, llenándose los bolsillos con dinero de la cooperación internacional.

Heridas perduran en los sobrevivientes

Esas heridas perduran a pesar del tiempo. Los sobrevivientes que vivían en la vieja Managua, la capital bulliciosa y alegre, la capital comercial y emprendedora la recuerdan con nostalgia.

Claudia Asgby, poeta nicaragüense, tenía 23 años y estaba arreglándose para ir a una fiesta cuando el terremoto la sacudió.

“Recuerdo que estaba lista la Avenida Roosevelt para recibir la Navidad, las tiendas que estaban llenas de adornos y la algarabía de todos los managuas que estábamos felices porque se acercaba la noche buena, pero en realidad fue una noche triste”, relató Claudia.

“Esa noche la fiesta se convirtió en una desgracia para todos los managuas. Vimos caer edificios enteros, casas desbaratadas al sacudirse la tierra, salimos al patio y vi que la casa de dos pisos que quedaba en el frente se había venido para abajo, minutos después vino la segunda réplica que fue muy fuerte, entonces lo que había quedado medio de pie terminó de derrumbarse”, contó.

“En medio del polvazal en toda Managua también el fuego levantaba grandes llamaradas, parecía similar al infierno de Dante Alighieri. Escuchaba los quejidos de la gente, pudimos ayudar a sacar a algunas personas, pero no las que hubiéramos querido porque no teníamos los conocimientos técnicos”, siguió relatando.

“Fue la noche más larga de mi vida, añoraba ver el sol. Había llanto, dolor de la gente que corría rumbo para el norte, los sacerdotes orando y la gente rezando. En mis adentros pensé que podíamos volver a esos lugares, pero al pasar los días no había luz, no había agua, todo se desbarató y salimos en búsqueda de nuestros familiares y nos quedamos en la calle muchos”, apuntó Asgby.

Asimismo, Wilmor López, quien en la actualidad es promotor cultural, en 1979 vivía por la calle Colón. Recuerda que esa noche fue a dormir al Cine León, lugar donde cuidaba una casa de su abuelo.

“Era una Managua bonita llena de bohemios, de artistas, de lugares como la esquina de Los Coyotes, el Gran Hotel, colegios, comercio, refresquerías, muchos puestos de paquines y revistas, todo eso era un ir y venir de jóvenes y viejos. Del cine González hacia abajo quedaba la Tortuga Morada de gran referencia, yo llegaba a asomarme nada más”, dijo Wilmor.

“Ya terremoteada la vieja Managua era solo alambrado y menos mal que el gobierno revolucionario tuvo la fantástica idea de hacer a escala pequeña los edificios que nos recuerdan fielmente cómo era Managua”, aseguró.

“Al alambrar Managua quedó como herida la capital. Toda la ayuda Somoza se la robó. Me acuerdo que surgieron 2 canciones: Panchito Escombros y Tatabucho, que era un señor que vendía maní, que no murió en el terremoto, pero en la canción sí y después otras como Managua, Linda Managua, de Otto de la Rocha”, afirmó.

“Yo decía ¿cuándo van a terminarse estas ruinas y construir la nueva Managua?. El centro de Managua no se volvió a construir, a algunos edificios le quitaron pisos para hacerlos funcionar”, subrayó.

“Hasta la segunda etapa de la Revolución, nuevamente con el triunfo del Comandante Daniel, Managua renace y tiene su verdadero desarrollo. La Managua de hoy tiene una gran capacidad de emprendimiento, se le ha dado calidad a la creatividad, tiene espacios de recreación, espacios deportivos de alto nivel, las construcciones aguantan incendios y terremotos”, expresó López.

Nuevas formas de vivir tras el terremoto

En los años posteriores al terremoto la recuperación anímica de la población fue creando nuevas formas de vivir.

“Muchos barrios surgieron, la juventud comenzó a organizarse al perder sus trabajos, se comenzó a llenar el mercado Oriental, el comercio informal surgió y se comenzó a querer organizarse en lo que se podía para sobrevivir y la juventud en aquel entonces no tenía muchas opciones”, culminó el promotor cultural.

Nicaragua del siglo XXI, más fuerte, más segura

El ministro director del Sistema Nacional de Prevención y Atención de Desastres (Sinapred), doctor Guillermo González, recordó que Nicaragua se ha enfrentado a la fuerza de la naturaleza en muchas ocasiones, por eso, en la actualidad, se prepara a los ciudadanos para que sepan actuar ante situaciones amenazantes.

A pesar que Nicaragua ya había sufrido el terremoto de 1931 no hubo interés de preparar a la población de cara a otro evento similar por parte de los gobiernos e instituciones.

“No había una preparación, no había un concepto en las familias nicaragüenses de qué hacer, una buena parte de la población de Managua eran migrantes, mucha gente venía de otras zonas del país”, indicó González.

La placa tectónica del Coco choca con la placa tectónica del Caribe. El terremoto de 1972 rompió cuatro fallas orientadas en dirección noreste, de las cuales, la mayor es la falla Tiscapa. Las fallas Los Bancos, Tiscapa, Chico Pelón, Zogiab y Escuelas se activaron durante el terremoto.