El expresidente de Argentina Alberto Fernández, denunciado por su expareja Fabiola Yáñez por violencia de género, ha solicitado la restitución inmediata de su hijo de 2 años para garantizar su seguridad, luego de que Javier Milei pidiera a la Justicia que se eliminara la custodia estatal a la ex primera dama que reside en Madrid.
La custodia de la Policía Federal, pagada en su totalidad por el Estado argentino con el dinero de los contribuyentes, volvió a generar polémica luego de la cena de Fin de Año de la ex primera dama en un restaurante madrileño que costaba 250 euros por persona. “Los impuestos de los ciudadanos son para mejorar la vida de la población. No para privilegios de quienes no llevaron con austeridad la investidura”, indicó Milei, considerando un “sinsentido” que Yáñez mantuviera protecciones exclusivas.
Fernández le dio la razón y decidió aprovechar la iniciativa del presidente para hacerse con la tenencia de su hijo menor que tiene con Yáñez, al afirmar que, si bien su expareja no necesita custodia, el pequeño Francisco sí se expone al riesgo en tal caso, por lo que es preciso su regreso inmediato a Argentina.
“Entiendo que Fabiola Yáñez, además de haber impulsado una falsa denuncia [por violencia de género, que Fernández niega], desarrolla su vida sin riesgo alguno. Si sintiera temor alguno, no se expondría a lugares públicos como lo hace. En esos términos, no se entiende la necesidad de la custodia“, indicó el expresidente en un escrito presentado ante un juzgado, al que obtuvo acceso Clarín, entre otros medios.
En cambio, su hijo “de tan solo 2 años, sí está en riesgo, lejos de su centro de vida, de su familia y al cuidado de quién sabe Dios”, razonó en el mismo documento, insistiendo en que “la seguridad de Francisco sí debe ser preservada“.
“Es claro que su familia no está allí y que su madre no cuida de él como debería. Dejarlo en manos de terceros la noche de fin de año (entiendo que lo mismo hizo en la Nochebuena cuando me impidió saludarlo) es prueba suficiente para demostrar que en ella prevalece atender sus deseos antes que atender a su hijo”, sostuvo.
Según el exmandatario, “la decisión de retirar la custodia, lejos de constituir un acto administrativo aislado, pone en peligro la integridad física y emocional del menor, que no tiene capacidad de autodefensa frente a posibles amenazas o situaciones de vulnerabilidad propias de su entorno familiar y mediático”.