El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, anunció la retirada del subsidio a los combustibles, lo que supone una subida del 163% del precio del diésel.
La medida se hizo en un mensaje televisivo en el que declaró la “emergencia económica, financiera, energética y social” en el país, tras anunciar un incremento de 20 % del sueldo mínimo.
Por medio de un decreto, que el mandatario definió como “una decisión histórica de salvataje de la patria”, se establecieron una serie de medidas con el objetivo declarado de “actuar rápido, coordinar al Estado y tomar acciones firmes para estabilizar la economía, proteger a las familias bolivianas y crecer produciendo”.
Paz, que tomó juramento de su cargo el pasado 8 de noviembre, puso fin a casi dos décadas de Gobiernos progresistas en el país. En su discurso del miércoles, afirmó que pretendía “proteger el bolsillo del pueblo y dar certidumbre en la energía y en los combustibles, con precios claros y con abastecimiento garantizado”.
El diésel y la gasolina en Bolivia tenían un precio subvencionado de alrededor de 0,53 dólares desde hace más de 20 años, que anualmente supone más de 2.000 millones de dólares a las arcas del Estado.
A partir de ahora, la gasolina especial tendrá el precio de 6,96 bolivianos (alrededor de un dólar), la premium se venderá a 11 bolivianos (1,58 dólares), el diésel a 9,8 bolivianos (1,4 dólares), el combustible de aviación a 10,57 bolivianos (1,51 dólares) y el jet fuel a 10,74 bolivianos (1,54 dólares).

Junto a la espectacular subida de los combustibles, Paz anunció el incremento de un 20 % del salario mínimo nacional, que pasará de 2.750 bolivianos (395 dólares) a 3.300 bolivianos (474 dólares).
Durante su alocución, Paz dijo que el país no podía continuar “con normas de los último 20 años”, debido a la crisis económica que vive la nación andina por la escasez de dólares desde 2023, el desabastecimiento de combustibles desde el año pasado y la elevada inflación.
Medidas sociales
La subida de salarios entrará en vigor a partir del próximo 2 de enero y tendrá vigencia durante todo 2026, mientras que a finales de ese año se debatirá un nuevo sueldo mínimo nacional.
El decreto también recoge algunas medidas sociales, como el incremento de la Renta Dignidad para adultos mayores y de una pensión no contributiva vitalicia universal para mayores de 60 años, establecida en 2007 por el primer Gobierno de Evo Morales. Pasará de los actuales 300 bolivianos (43 dólares) a 500 (72 dólares).