Borrell admite discrepancias sobre usar los activos rusos congelados para armar a Ucrania

La legislación de la Unión Europea (UE) que permitiría utilizar los beneficios de los activos rusos congelados para financiar la compra de armas para Ucrania se encuentra estancada debido a la negativa de uno de los miembros del bloque, reconoció el alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell.

El lunes, en medio de un intenso debate, los ministros de Asuntos Exteriores de la UE aprobaron un marco legal para imponer un impuesto a las ganancias extraordinarias sobre los ingresos procedentes de los fondos inmovilizados de Rusia y utilizar el 90 % de los ingresos para apoyar el esfuerzo bélico del régimen de Kiev contra Moscú.

No obstante, para llevar a cabo cada desembolso es necesario el apoyo unánime de los 27 miembros de la UE, incluido el de Hungría, un vocal crítico de la ayuda militar de Occidente a Ucrania, que estaría bloqueando dicha iniciativa.

Debates intensos

“No lo negaré –porque estoy seguro de que ya lo saben– que hemos mantenido un debate intenso, incluso acalorado, sobre este apoyo militar a Ucrania, que se enfrenta a algunos obstáculos para alcanzar la unanimidad necesaria para hacerlo efectivo”, admitió Borrell a los periodistas tras la reunión. “No podemos permitir que el apoyo militar de la Unión Europea a Ucrania sea rehén de otras decisiones que no tienen nada que ver con esta cuestión específica”, manifestó.

“Ucrania necesita las armas ahora, no el año que viene. Y ya estamos en un gran retraso que tiene una causa específica, que es el desacuerdo entre los Estados miembros –y, en particular, uno de ellos– [sobre cómo] alcanzar el consenso necesario“, explicó el jefe de la diplomacia europea, sin mencionar a Hungría.

Borrell se negó a especular sobre los motivos de Hungría cuando un periodista le preguntó si Budapest podría tener una agenda oculta, indicando que la oposición del país centroeuropeo debería ser “proporcional” a la urgencia de enviar más armamento a Kiev. “Tiene que haber un cierto grado de proporcionalidad entre sus preocupaciones –preocupaciones legítimas– y las cuestiones que no permiten que los demás hagan”, defendió.