Saúl Canelo Álvarez vuelve a tener un cinturón mundial en sus manos. El boxeador mexicano, de 36 años, derrotó este sábado por decisión unánime al francés Christian Mbilli en The Venue, en Riad (Arabia Saudí), y se ha proclamado campeón del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) del peso supermediano. Una victoria que le permite recuperar una corona que ya conocía y, de paso, despejar las dudas sobre su estado de forma.

Los jueces coincidieron en dar ganador al azteca, que marcó el ritmo del combate y supo mantener a Mbilli lejos de las zonas donde podía hacer más daño. El francés, campeón interino antes de la pelea, no escatimó esfuerzo: salió con intensidad, aceptó el intercambio y trató de convertir el duelo en una pelea de presión. Pero Canelo encontró la manera de frenarlo y llevar la contienda a su terreno.

El control de Canelo

La clave estuvo en la distancia. Álvarez trabajó con paciencia, eligió cuándo atacar y cuándo defenderse, y evitó que la energía de Mbilli se transformara en dominio. No necesitó precipitarse. Con movimientos medidos y una defensa firme, fue acumulando acciones y puntos mientras limitaba las oportunidades claras del francés.

Mbilli puso corazón y mantuvo la presión durante el combate, pero la determinación no bastó para inclinar la balanza. Canelo respondió con experiencia: supo leer los avances de su rival, cortar sus entradas y devolver golpes cuando encontraba el espacio. La diferencia no estuvo en una sola secuencia, sino en la regularidad del mexicano a lo largo de los asaltos.

El francés intentó imponer un ritmo alto, pero se encontró una y otra vez con un rival que no se dejó arrastrar por la urgencia. Canelo administró sus fuerzas, cuidó la guardia y escogió los momentos para lanzar sus combinaciones. Su plan fue claro desde el comienzo: controlar el centro del cuadrilátero, gestionar la distancia y obligar a Mbilli a trabajar sin concederle demasiadas oportunidades limpias.

Un título recuperado

La victoria devuelve a Canelo el cinturón del CMB del peso supermediano, categoría cuyo límite está fijado en 76,203 kilos. El mexicano, excampeón mundial desde el peso superwélter hasta el semipesado, amplía así una trayectoria marcada por su presencia en distintas divisiones y por su capacidad para volver a competir por los grandes títulos.

El triunfo tiene también un valor simbólico. En los últimos tiempos, las dudas sobre su rendimiento y su futuro deportivo habían ganado espacio en torno a cada nueva pelea. En Riad, Canelo ofreció una respuesta dentro del ring: dominó de principio a fin, mantuvo la disciplina táctica y ganó con claridad en las tarjetas. La decisión unánime confirmó lo que se había visto durante la velada: Mbilli tuvo intensidad, pero el mexicano controló el combate.

Tomado de Libertad Digital