Centenares de migrantes procedentes de Marruecos protestaron en la ciudad autónoma española de Ceuta, en el norte de África, pidiendo asilo, después del cruce masivo de la frontera que se produjo a finales del mes pasado.

La mayor crisis migratoria que ha vivido el enclave español se desató los pasados 30 y 31 de julio, cuando se calcula que más de 70.000 migrantes entraron en suelo ceutí de forma irregular. Ceuta, de apenas 84.000 habitantes, quedó inmediatamente desbordada.

Aunque la mayoría salió de la ciudad autónoma poco después, se calcula que cerca de 9.000 migrantes permanecen en el enclave, manteniendo la saturación de las capacidades de acogida de la ciudad.

Durante estas últimas semanas se ha desencadenado una disputa política sobre el destino de estos migrantes, algunos de los cuales piden asilo y otros, alrededor de 2.000, son menores de edad.

El presidente de Ceuta, Juan José Vivas, ha acusado al Gobierno español de no hacer lo necesario para solventar la situación, mientras que por su parte, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, sostuvo hace días que los migrantes irregulares no tendrían permitido permanecer en la ciudad.

En medio de la polémica, con organizaciones civiles recordando que los casos deben ser analizados individualmente, varios cientos de migrantes realizaron una sentada en la playa de El Trampolín, con carteles y gritos pidiendo asilo, según recoge la prensa local, que también informan de diversas concentraciones y de migrantes que se niegan a comer y a beber hasta que se resuelva su situación.