Un grupo de científicos logró modificar genéticamente plantas de lechuga y tabaco para que produzcan mioglobina, una proteína animal responsable de parte del sabor, el color y otras características de la carne.
El avance, publicado recientemente, busca explorar alternativas más sostenibles para la producción de alimentos en un contexto de creciente preocupación por el impacto ambiental de la ganadería. Sin embargo, la carne sigue formando parte de la dieta de millones de personas por su sabor, su valor nutricional y su importancia en diversas tradiciones culturales, lo que impulsa la búsqueda de nuevas formas de obtener sus principales componentes.
Para desarrollar el estudio, los investigadores emplearon una técnica conocida como transformación biolística o ‘pistola genética’, mediante la cual introdujeron versiones optimizadas de genes de mioglobina porcina en los cloroplastos de plántulas de lechuga y tabaco. Posteriormente, comprobaron que el ADN se había incorporado correctamente y que las plantas modificadas crecieron con normalidad, produjeron semillas y transmitieron el transgén a su descendencia.
Menos recursos que la ganadería
Uno de los resultados más llamativos fue que las plantas toleraron la producción de mioglobina sin presentar alteraciones importantes en su crecimiento, fertilidad o capacidad de realizar la fotosíntesis, según la investigadora Alexia Groff, del Imperial College de Londres y autora principal del estudio. Los ensayos mostraron una producción cercana a los 800 miligramos de mioglobina por kilogramo de peso seco tanto en la lechuga como en el tabaco.

Aunque esa cantidad es inferior a la presente en la carne, los investigadores destacan que la agricultura vegetal utiliza muchos menos recursos que la producción ganadera. En consecuencia, la obtención de mioglobina a partir de plantas podría alcanzar rendimientos de proteína por hectárea comparables o incluso superiores, con un menor consumo de agua y una reducción significativa de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Los autores subrayan que aún son necesarios más estudios para evaluar el potencial de esta tecnología a gran escala. Si los resultados continúan siendo favorables, la mioglobina producida en plantas podría extraerse para incorporarse a productos cárnicos de origen vegetal o, incluso, consumirse directamente a través de vegetales modificados genéticamente, como la lechuga.
Tomado de RT




