Crisis médica en la EEI deja al descubierto un riesgo para las futuras misiones al espacio profundo

La emergencia médica sufrida por el astronauta estadounidense Mike Fincke en la Estación Espacial Internacional (EEI), que obligó a adelantar en un mes su regreso a la Tierra junto a tres compañeros, ha vuelto a evidenciar los riesgos de salud que enfrentarán las futuras misiones al espacio profundo.

Cinco meses después de iniciar su cuarta misión en la EEI, Fincke perdió por completo la capacidad de hablar durante unos 20 minutos. Aunque no sintió dolor, el episodio alarmó a la tripulación y lo convirtió en el primero de más de 290 visitantes de la estación en regresar antes de tiempo por un problema médico.

Detalles inéditos de la primera evacuación médica en la historia de la NASA

Problemas más allá de la Tierra

Expertos citados por CNN señalaron que la cercanía de la EEI con la Tierra permite recibir apoyo casi inmediato, algo que no ocurrirá en misiones más lejanas. En vuelos a la Luna o Marte, los retrasos en las comunicaciones podrían dificultar seriamente la atención de una emergencia.

Ante ese escenario, se plantea incluir un médico en la tripulación, algo viable porque muchos astronautas también tienen formación médica. Aunque durante la emergencia de Fincke no había ningún médico a bordo de la EEI, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, señaló que probablemente eso no habría cambiado el desenlace. No obstante, consideró que en futuras misiones a Marte sí sería útil contar con personal médico.

Además, avances en investigación biomédica, como los “chips de órganos” personalizados creados a partir de la médula ósea del propio astronauta, podrían ayudar a prever cómo reaccionará cada cuerpo a la radiación del espacio profundo y a la microgravedad. Esto permitirá diseñar ‘kits’ médicos personalizados para vuelos espaciales.