Muchos de nosotros nos bañamos y duchamos con las lentillas puestas, sin ningún tipo de peligro, para no usar las gafas en verano en el mar o en la piscina, aunque nunca hayamos presenciado ningún peligro, portar este tipo de accesorios en nuestros ojos mientras estamos en contacto con agua, incluso en casa, puede llegar a ser muy peligroso.
Concretamente, han encontrado un protozoo, denominado Acanthamoeba, el cual se encuentra en lugares acuáticos que predominan en una estación como es la actual como por ejemplo, piscinas, mar, estanques, ríos, lagos, etc. De acuerdo con los expertos, hay que mantener la precaución debido a que las consecuencias pueden ocasionar ceguera absoluta.
Es muy complicado de diagnosticar ya que tiene un tamaño de entre 15 y 40 micrómetros y los médicos suelen encontrar síntomas inespecíficos como pueden ser el dolor intenso de la córnea, su inflamación y el enrojecimiento, incluso deterioro de la visión. Además, provoca confusión en los sanitarios debido a la suma de síntomas como queratitis por virus del herpes simple y por los hongos. Esto es peligroso ya que ante un mal pronóstico, la herida en la córnea puede ser de gran tamaño.
Cuidado con las lentillas y el agua
Las lentillas ante estos protozoos pasan a ser elementos prescindibles, la mayoría de estos organismos microscópicos resultan inofensivos para el ser humano pero algunos pueden resultar peligrosos para personas con sistema inmunológico débil.
Europa no tiene gran riesgo, pero las estadísticas hablan por sí solas, el 90% de las personas que se vieron afectadas por este protozoo utilizaban lentillas de mejora de visión. Los riesgos más comunes son pérdida de visión y operación por trasplante de córnea.
De acuerdo con los expertos, hay que evitar frecuentar los lugares acuáticos como ríos, mares, playas, estanques, incluso la ducha propia, con las lentillas puestas, pues los riesgos pueden llegar a ser extremos.