La capacidad de la inteligencia artificial (IA) para ayudar a planear ataques biológicos preocupa cada vez más a los gobiernos y expertos en seguridad, según constatan empleados y exfuncionarios de grandes compañías del sector, asesores políticos e investigadores citados por The Wall Street Journal.
El medio detalla que, tras potenciar sus modelos, OpenAI detectó cientos de consultas sobre cómo producir armas biológicas y toxinas. Expertos en biología y terrorismo señalan que los sistemas llegaron a ofrecer instrucciones paso a paso y lo bastante sencillas como para que las siguiera un estudiante de secundaria.
En algunos casos, ChatGPT explicó cómo convertir patógenos en aerosol, es decir transformar gérmenes infecciosos en un vapor mortal respirable o cómo modificar el virus del sarampión para hacerlo resistente a la vacuna, e incluso respondió a un usuario que insinuó que quería matar a sus padres.

La empresa bloqueó esas cuentas tras detectar las consultas, pero no alertó a las autoridades, ya que en Estados Unidos no existen leyes federales que obliguen a las compañías de IA a restringir o a reportar este tipo de consultas que representen amenazas de seguridad.
El vacío regulatorio coincide con un aumento de peticiones sobre “cómo matar en masa” dirigidas no solo a ChatGPT, sino también a Claude (Anthropic), Gemini (Google) o Grok.
Desde la Administración de Joe Biden, altos cargos de la Casa Blanca y del Pentágono han debatido el riesgo de que la IA se convierta en una guía práctica para armas biológicas. El Departamento de Comercio restringió el uso extranjero de dos modelos de Anthropic, obligando a la empresa a suspender todo acceso hasta que se corrigieran las brechas que permitían eludir las salvaguardas.
Pese a que OpenAI asegura que entrena a sus modelos para rechazar solicitudes dañinas y afirma que monitorea el 100 % de las consultas de sus sistemas avanzados desde abril de 2025, especialistas como Amy Chang, directora de investigación de amenazas y seguridad de IA en Cisco, advierten que con unas pocas interacciones aún se pueden burlar barreras de protección y obtener respuestas potencialmente peligrosas.
Los laboratorios de IA reconocen que bloquear por completo este tipo de contenidos es difícil y puede interferir con usos legítimos, por lo que algunas compañías ofrecen acceso especial a modelos con menos restricciones para organizaciones verificadas.




