- El equipo nicaragüense alimenta el morbo en Costa Rica, reta a los equipos nacionales, derrota a la xenofobia y nos da una ‘master class’ de humildad
Por Antonio Alfaro
Es verdugo de Saprissa, nudo en la garganta de Herediano y amenaza de Alajuelense por segundo año al hilo. El Real Estelí le puso sazón a las rivalidades costarricenses. Y lo agradezco.
Más allá del morbo, independientemente del resultado de la final de la Copa Centroamericana, ya no podemos ver al cuadro pinolero, ni al fútbol de Nicaragua, con la prepotencia de antaño.
Enemigo o aliado, según sea el caso, el Real Estelí hoy recoge todas las buenas vibras de tibaseños y florenses, como el llamado a gestar un “Morerazo”. Los saprissistas perdonarían los cuatro juegos sin victoria de los últimos cinco disputados ante el cuadro del país vecino; ni qué decir de los heredianos, eliminados en Costa Rica con un hombre más, tras ir ganando 2-0 y recibir un gol en tiempo de reposición. El Real Estelí sería el orgullo nacional de media Costa Rica futbolera si logra ‘jalarse otra torta’.
El llamado Tren del Norte es casi parte del fútbol nacional: lo sacude, lo reta y lo obliga a despertar de su siesta. Se nos metió hasta la cocina. Y le doy la bienvenida.
El equipo de Otoniel Olivas se luce con cambios de juego de un lateral al otro, vértigo por las bandas, mucho regate y amague del medio campo hacia adelante. Sus jugadores más talentosos complican a cualquiera en ese constante arrancar, frenar, hacer una redondela, tocar en corto o cambiar con un pase al otro sector. Tan solo le falta, como dirían en boxeo, más ‘punch’.