El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha reafirmado su voluntad de defender hasta la muerte a su país, si fuera objeto de una agresión militar de Estados Unidos.
Interpelado en una entrevista con NBC News sobre si teme seguir el mismo camino de su par venezolano, Nicolás Maduro, secuestrado por las fuerzas del país norteamericano y llevado ante la Justicia, o del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, asesinado en un bombardeo israelí-estadounidense, el mandatario cubano aseveró que la responsabilidad de los líderes de su nación implica “la convicción de estar dispuestos a dar la vida por la Revolución” y “por la causa que defendemos”.
En particular, dijo que, si EEUU llega al extremo de atacar a la isla o intenta secuestrar a su presidente, “nos defenderemos y si toca morir, moriremos”. “Como dice nuestro himno nacional: ‘Morir por la patria es vivir'”, enfatizó. “No tengo temores. Estoy dispuesto a dar mi vida por la Revolución”, remarcó.

En este contexto, señaló que se tiende a “personalizar” la dirección de Cuba, cuando —recalcó— no se reduce a “una sola persona”. “Tenemos un liderazgo colectivo, una cohesión, una unidad ideológica […], una disciplina revolucionaria”, apuntó.
“Por lo tanto, eliminar a una sola persona dentro de la estructura de la institución de la Revolución no resolverá el problema. Al contrario, hay cientos de personas que están en condiciones de ocupar esa responsabilidad y, de manera colectiva, decidir”, señaló.
Asimismo, dijo confiar en que el pueblo estadounidense no permita o vea bien que su Gobierno “invada” una isla que no representa “ninguna preocupación en términos de seguridad nacional” para su país.
“Un estado insular que desea diálogo, un estado insular cuyo pueblo desea tener una relación directa con el pueblo estadounidense”, señaló, no sin advertir que una agresión por parte de la nación norteamericana implicaría “costos” para las dos partes “en pérdidas de vida innecesarias”, además de afectar la seguridad, no solo de Cuba y de EEUU, sino de toda la región.
En este sentido, Díaz-Canel llamó a “ver las cosas con mucha responsabilidad” a la hora de tomar una decisión “de esa magnitud” y abogó por sobreponer “una lógica que es más justa, que es la de diálogo, la de discutir, la de debatir y la de llegar a acuerdos que nos alejen de la confrontación“.