El dólar estadounidense se “encuentra ante una creciente amenaza” que viene de dentro de EEUU por la “postura agresiva del Gobierno Trump”, asegura la presidenta del Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) de los BRICS, Dilma Rousseff.
“El dólar estadounidense fue tradicionalmente considerado como un puerto seguro por los bancos centrales alrededor del mundo, por todos los fondos de aplicación de jubilación y por las personas, hoy se encuentra sobre una creciente amenaza, al contrario de lo que dicen, la amenaza no viene de afuera, la amenaza viene de dentro de EEUU“, declaró la exmandataria brasileña durante su intervención en el seminario ‘BRICS en Brasil: perspectivas y desafíos’, promovido por el ‘think tank’ brasileño Fundação Perseu Abramo.
Según Rousseff, la política de sanciones unilaterales del presidente de EEUU, Donald Trump, tienen un impacto negativo en el sistema financiero mundial, llevando a una “inestabilidad y una escalada en las barreras comerciales”.
“Crea una incerteza, mucha inseguridad en el mundo y coloca en jaque el papel dominante del dólar, como se vio en el mercado internacional al comienzo del mes de abril”, sostuvo.
La política explicó que el dólar ha actuado como un enlace de reserva durante décadas debido a los acuerdos de Bretton Woods, aliados a la estabilidad relativa de la economía estadounidense, que moldearon el sistema financiero internacional. “Esa posición garantizó a EEUU la capacidad de tomar préstamos a costos reducidos y a financiar los llamados déficits gemelos“, detalló.
Sin embargo, destaca que “ese papel hegemónico sustentado por el uso obligatorio del dólar trajo consigo la desindustrialización estadounidense, efecto colateral del privilegio de financiar los déficits con recursos externos prácticamente sin costo”.
“Pérdida de confianza”
En este contexto, Rousseff señala que la reciente venta simultanea de acciones, de bonos del Gobierno y del propio dólar “fue motivada por la postura agresiva de la Administración Trump en relación al comercio exterior”, generando una pérdida de confianza en los activos de EEUU entre los inversores internacionales.