El Departamento de Estado de Estados Unidos ha revocado más de 175.000 visados desde el inicio del segundo mandato del presidente Donald Trump en enero de 2025.

Aunque la medida se aplica a ciudadanos de diversos países a nivel global, el ritmo de cancelaciones ha registrado un incremento sustancial en el último año, generando el rechazo de diversos Gobiernos de la región que denuncian el uso del visado como un instrumento de coerción y control político.

​Diversos reportes sobre la medida afirman que la mayoría de los casos responden oficialmente a acusaciones penales, violaciones por fraude y delitos relacionados con drogas; sin embargo, analistas e informes internacionales confirman que una parte relevante de estas cancelaciones guarda un claro trasfondo político.

​Entre las revocaciones se incluyen permisos retirados a participantes en manifestaciones pro palestinas, figuras públicas y exmandatarios de la región, evidenciando una estrategia explícita de Washington para ejercer presión sobre América Latina.

​La embajada estadounidense en México ratificó esta línea al señalar que las visas constituyen un privilegio y no un derecho, mientras que voceros del Departamento de Estado enfatizaron que retirarán permisos a cualquier visitante que realice actividades contrarias a los intereses de la Casa Blanca.

​Ante este panorama, la postura del Gobierno mexicano encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum se ha mantenido firme en la defensa de la dignidad nacional.

En México la convicción nos dice que el pueblo manda y que una visa no define la validez ni la dignidad de una persona, sostuvo la mandataria mexicana durante una gira oficial.

A la par de las declaraciones del Ejecutivo mexicano, la dirigencia del partido Morena expresó su absoluto rechazo ante la reciente cancelación de la visa a Andrés Manuel López Beltrán, exsecretario de Organización de la agrupación, enmarcando el hecho dentro de la oleada de revocaciones masivas de Washington.

​»Lo que hay en el fondo es el intento de intervenir en la vida política de México desde los sectores más radicales de la ultraderecha internacional«, aseveró la dirigencia del partido. El Comité Ejecutivo de la organización remarcó que las decisiones unilaterales de Washington sobre visados no constituyen prueba alguna de delitos ni alteran la soberanía de los países afectados.

​Con este posicionamiento, el movimiento ratificó su rechazo a cualquier forma de subordinación o tutelaje externo, instando a sostener las relaciones bilaterales en la región bajo los principios de coordinación, respeto mutuo e independencia política.

Tomado de teleSUR