Ejército israelí impone cerco total en Qabatiya, norte de Cisjordania

Ejército israelí impone cerco total en Qabatiya, norte de Cisjordania

La ciudad de Qabatiya, situada al sur de Yenín, se encuentra bajo un asedio militar total por parte de las fuerzas de ocupación israelíes por segunda jornada consecutiva. El Ejército sionista promovió de forma absoluta la circulación de personas y vehículos, imponiendo un estricto toque de queda que mantiene a la población civil atrapada en sus hogares.

Según reportes locales, las tropas han bloqueado las entradas secundarias de la localidad con montículos de tierra, mientras excavadoras militares arrasan sistemáticamente con la infraestructura vial y los servicios eléctricos en diversos barrios palestinos.

Esta escalada represiva se desató tras una operación de la resistencia palestina ocurrida el pasado viernes 26 de diciembre, en Beisan y Afula, territorios ocupados ilegalmente desde 1948, donde fallecieron dos israelíes. En represalia, el Ejército israelí asaltó la vivienda de Ahmad Abu al-Rub, a quien señalan como autor del ataque.

Durante la incursión, los soldados secuestraron a su padre, expulsaron violentamente a la familia y realizaron mediciones de ingeniería con el fin de proceder a la demolición de la estructura, una práctica de castigo colectivo condenada por organismos internacionales, más allá de la práctica constante de esta forma expoliación por parte de los colonos israelíes.

El Ejército de ocupación transformó instalaciones civiles, incluyendo una escuela en Qabatiya, en centros de detención e interrogatorio masivo y bases de operaciones temporales.

La agresión no se limita a esta localidad, en la Jerusalén ocupada; las tropas asaltaron la ciudad de Anata al amanecer, disparando munición real y gases lacrimógenos contra la población civil. Durante estas operaciones, los soldados confiscaron cámaras de vigilancia en locales comerciales y secuestraron a jóvenes palestinos antes de retirarse.

Situaciones similares se reportaron al sur de Hebrón, específicamente en Dura y Deir Samet, donde se llevaron a cabo allanamientos generalizados de viviendas en busca de ciudadanos para su detención.

Por demás, en la región de Belén, patrullas militares recorrieron las calles de Beit Fajjar y Tuqu’, mientras que al oeste de Ramalá se desplegó un fuerte contingente tras un incidente de disparos cerca del puesto de control de Hashmonaim.

Estas acciones forman parte de una política de control territorial que busca asfixiar la vida cotidiana y la resistencia de los palestinos en Cisjordania. Se trata de la continuación de las operaciones de limpieza étnica del Estado israelí que se remontan a la Nakba de 1948, por lo que no se pueden asociar con una respuesta represiva a la resistencia palestina.

El contexto de estos ataques se enmarca en el genocidio continuado que Israel ejecuta en la Franja de Gaza y la intensificación de las incursiones en Cisjordania y Jerusalén. Desde el inicio de esta fase de violencia, los sionistas han asesinado a al menos 1.103 palestinos en estos territorios, mientras que el número de heridos supera los 11.000. La cifra de secuestrados y detenidos bajo custodia israelí escaló de forma alarmante, alcanzando a más de 21 mil ciudadanos en operativos que se repiten diariamente.

La destrucción de la infraestructura básica en Qabatiya deja a la ciudad en una situación de emergencia humanitaria, sin acceso a suministros básicos y bajo la constante amenaza de las armas. La comunidad internacional observa con preocupación cómo el uso de excavadoras para destruir calles y el corte deliberado de energía eléctrica se consolidan como tácticas de guerra contra poblaciones civiles.

En tanto, la resistencia palestina reafirma su derecho —legítimo y reconocido por la ONU— a la defensa ante una ocupación que no distingue entre objetivos militares y la vida de familias enteras en sus propios hogares.

Tomado de teleSUR