Joan Vila Dilmé, conocido como el ‘celador de Olot’ y autor confeso del asesinato de 11 ancianos, inició su proceso de transición a mujer en el interior de la cárcel de Puig de les Basses, en el municipio catalán de Figueres, donde cumple una condena de 127 años de prisión.
Vila Dilmé ha elegido el nombre de Aura y ya comunicó a los familiares su cambio de género. De hecho, se encuentra ahora recluido en el módulo de prisión para privadas de libertad, según fuentes penitenciarias a las que han tenido acceso diversos medios. Su nueva identidad no conlleva ningún tipo de cambio en su condena, que cumple desde 2010 sin que se le haya concedido ningún tipo de permiso.
Vila Dilmé tomó la decisión hace meses con acompañamiento de los psicólogos del centro. De hecho, ya durante el juicio, en 2013, manifestó que se sentía como una mujer encerrada en el cuerpo de un hombre, por lo que llegó a presentar un informe pericial que lo atestiguaba.
Una vez en prisión, el recluso siguió en terapia hasta llegar a la decisión firme de transicionar. Por el momento lleva el pelo más largo, ha cambiado su forma de vestir y, al parecer, su intención es operarse en un futuro para llevar a cabo una transición completa.
Tras comunicar su nueva identidad, el reo fue trasladado a un pabellón más pequeño y el proceso culminó con su ubicación en un módulo de mujeres.
El primer asesino en serie español del siglo XXI
Joan Vila Dilmé, conocido como el celador de Olot o el ‘ángel de la muerte‘, es considerado como el criminal que más asesinatos ha cometido en España en este siglo XXI, así como el cuarto homicida en serie de la historia del país.
El hombre, que actualmente tiene 60 años, nació en un pequeño municipio catalán y desarrolló una personalidad asocial, con una fuerte inseguridad y una indefinición sexual y de género. Desarrolló diversos oficios hasta que, en la treintena, comenzó a trabajar como celador en varias residencias geriátricas.

Según consta en los medios, a principios de 2006 fue contratado como auxiliar de enfermería en una residencia geriátrica en Olot. Tres años y medio después comenzaron los asesinatos.
Entre agosto de 2009 y octubre de 2010, Vila Dilmé asesinó a 11 personas de entre 80 y 96 años, casi todas mujeres. Al principio los crímenes se espaciaban entre sí varios meses, pero los últimos tres fueron cometidos en el transcurso de solo cinco días.
El último de los asesinatos fue el que levantó las alarmas y dio inicio a la investigación, que determinó que el hombre había asesinado a sus víctimas de formas especialmente crueles: a algunas les dio de beber lejía, mientras que a otras les inyectó líquidos corrosivos en la boca, lo que dio pie a muertes agónicas.
Tras su detención por los últimos tres asesinatos, Vila Dilmé confesó que había matado a otras ocho personas. Sin embargo, durante sus turnos como celador ocurrieron 27 de los 56 fallecimientos registrados en el tiempo que trabajó en la residencia para mayores, casi la mitad del total. Ante esa coincidencia estadística, se especula que el número de sus víctimas pudo ser aún mayor.
Aunque está en la cárcel desde su detención en 2010, el juicio en su contra tuvo lugar en 2013 y terminó con una condena a 127 años de prisión, de los que solo cumplirá como máximo 40, de acuerdo a la legislación española.