Con el Estadio Nacional Soberanía preparado para latir al ritmo del béisbol, Nicaragua vive la cuenta regresiva hacia el Campeonato Mundial Sub-23, que hoy abrirá sus puertas con seis desafíos repartidos entre Managua, Masaya y León.

La cita reunirá a doce selecciones de cuatro continentes, divididas en dos grupos de seis equipos, en un torneo que se disputará del 6 al 15 de noviembre y que devolverá al país una competencia mundial de esta magnitud tras más de tres décadas.

El Grupo A agrupa a Nicaragua, Australia, Chequia, Panamá, Puerto Rico y China Taipéi; el Grupo B reúne a Japón, Venezuela, Cuba, Corea del Sur, Gran Bretaña y Sudáfrica, configurando un mapa de rivalidades donde conviven potencias históricas y aspirantes con hambre de protagonismo.

El sistema será el tradicional de los Mundiales de la Confederación Mundial de Béisbol y Sóftbol: todos contra todos a una vuelta en la Ronda de Apertura, del 6 al 10 de noviembre, con seis juegos diarios; los tres mejores de cada sector avanzarán a la superronda, mientras los demás lucharán por los puestos del séptimo al duodécimo.

La superronda y la de posicionamiento se jugarán del 12 al 14 de noviembre, y la gran final está programada para el domingo 15 en el Estadio Nacional Soberanía, donde los dos primeros lugares de la fase decisiva dirimirán la corona mundial.

Japón llega como bicampeón defensor, tras conquistar los títulos de 2022 y 2024, y defenderá un trono construido con disciplina, profundidad de roster y una tradición que lo mantiene como número uno del ranking mundial.

Venezuela, quinta del mundo y campeona en 2021, enciende la alerta en el Grupo B; Cuba aporta su linaje beisbolero, Corea del Sur su solidez asiática, y Gran Bretaña y Sudáfrica la ambición de quienes quieren romper los guiones escritos.

En el Grupo A, China Taipéi aparece como segunda del ranking mundial, escoltada por Puerto Rico, Panamá, Australia y Chequia, mientras Nicaragua, decimoquinta del orbe, jugará con el empuje de una afición que convirtió cada estadio en una extensión de su voz.

Los escenarios serán tres: el moderno Estadio Nacional Soberanía, en Managua; el flamante Estadio Roberto Clemente, en Masaya; y el histórico Rigoberto López Pérez, en León, tres templos que recibirán el trueno de los bates y la tensión de los lanzamientos decisivos.

En el Soberanía, Sudáfrica y Venezuela abrirán la jornada con un cruce de contrastes, antes de que Panamá y Puerto Rico protagonicen un clásico centroamericano-caribeño cargado de historia y rivalidad.

El plato fuerte llegará al anochecer, cuando Nicaragua enfrente a Australia en el partido nocturno, después de la ceremonia de inauguración oficial, con la expectativa de un país entero convertida en el impulso más grande del equipo pinolero.

En Masaya, la Roberto Clemente recibirá a República Checa contra China Taipéi y luego a Gran Bretaña ante Japón, un choque donde los campeones defensores querrán enviar un mensaje temprano de autoridad.

Por su parte, en León, el Rigoberto López Pérez será escenario del duelo entre Cuba y Corea del Sur, una batalla de escuelas, paciencia y talento que promete encender la noche occidental con el sabor de los grandes torneos.

Las figuras jóvenes de doce países ya respiran el polvo de los infield, ajustan sus guantes y escuchan, detrás del silencio previo, el rugido que apenas comienza a formarse en las gradas nicaragüenses.

Hoy, cuando el árbitro grite “play ball”, Nicaragua inaugurará un torneo y abrirá diez días de sueños, medallas y leyendas, con el primer lanzamiento listo para convertir al país en capital mundial del béisbol Sub-23.

Tomado de Prensa Latina