Tras los recientes ataques de los hutíes yemeníes contra el aeropuerto de Riad, que han dejado más de una docena de muertos y cientos de heridos, Estados Unidos se enfrenta a un dilema: ampliar su apoyo militar a Arabia Saudita, con el riesgo de involucrarse más en el conflicto, o mantener su asistencia actual, limitada al intercambio de inteligencia, informa Bloomberg.
Entre los 12 fallecidos en el ataque del 10 de octubre figuraba un ciudadano de EE.UU, mientras que más de tres centenares de personas resultaron heridas.

La muerte del ciudadano estadounidense aumenta la presión sobre el presidente Donald Trump, quien busca evitar una nueva escalada militar con Irán antes de las elecciones legislativas de noviembre, señala la agencia. Washington, que por ahora se ha limitado a prestar datos de inteligencia, lanzó importantes ataques contra los hutíes el año pasado, antes de acordar una tregua. Preguntado acerca de si EE.UU se sumaría a los bombardeos contra el grupo, Trump respondió: “Es posible.Vamos a examinarlo”.
“Riad buscará ataques directos de EE.UU contra los hutíes, capacidades de defensa antiaérea, un mayor intercambio de inteligencia y respaldo político para intensificar la campaña militar en Yemen”, declaró a Bloomberg William Usher, exanalista de la CIA para Oriente Medio.
Según el medio, podría resultar difícil impedir nuevos ataques, ya que los hutíes aún disponen de misiles balísticos capaces de alcanzar Riad y drones, pese a años de bombardeos estadounidenses y saudíes. La escalada también pone a prueba a Turquía y a Pakistán, que firmaron en agosto un acuerdo de defensa con el reino, aunque Ankara descartó participar en operaciones ofensivas contra el grupo.




