Doctor Victor Ingrassia
En un artículo publicado en la revista Frontiers in Neuroscience, investigadores brasileños de dos universidades de San Pablo, comprobaron en ratones una práctica sencilla que brinda resultados concretos en un mes.
Siempre se supo que hacer ejercicio físico en forma regular ayuda a prevenir y mitigar enfermedades físicas como las cardíacas y que disminuye el riesgo de contraer diabetes, combate la el sobrepeso y la obesidad, a la vez que fortalece los huesos y los músculos y baja el estrés. Solo en los últimos años, cada vez más estudios concluyen en que la actividad física y otros cambios positivos en el estilo de vida producen mejoras también en la salud mental.
Ahora, un nuevo estudio publicado en la revista Frontiers in Neuroscience por investigadores brasileños de la Universidad Federal de San Pablo (UNIFESP) y la Universidad de San Pablo (USP), ha revelado que el ejercicio de resistencia regular puede prevenir o retrasar la aparición de los síntomas de la enfermedad de Alzheimer.
Concretamente, la nueva investigación se basó en experimentos realizados con ratones, que mostraron que solo cuatro semanas de entrenamiento con pesas eran suficientes para revertir las alteraciones físicas y de comportamiento características de la enfermedad. “El ejercicio físico regular, como el entrenamiento de resistencia, puede prevenir la enfermedad de Alzheimer, o al menos retrasar la aparición de los síntomas, y sirve como una terapia sencilla y asequible para los pacientes que padecen esta enfermedad”, aseguraron los científicos.
La consulta temprana permite acceder al diagnóstico y a diferentes intervenciones que ayudan a cuidar la calidad de vida de las personas con demencias y sus familiares.
Aunque es poco probable que las personas mayores y los pacientes con demencia puedan hacer carreras diarias largas o realizar otros ejercicios aeróbicos de alta intensidad, estas actividades son el foco de la mayoría de los estudios científicos sobre la enfermedad de Alzheimer.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el ejercicio de resistencia como la mejor opción para entrenar el equilibrio, mejorar la postura y prevenir caídas.
Y definieron que el ejercicio de resistencia implica la contracción de músculos específicos contra una resistencia externa y se considera una estrategia esencial para aumentar la masa muscular, la fuerza y la densidad ósea, y para mejorar la composición corporal general, la capacidad funcional y el equilibrio. También ayuda a prevenir o mitigar la sarcopenia (atrofia muscular), facilitando la realización de las tareas cotidianas.
Para observar los efectos neuroprotectores de esta práctica, investigadores de los Departamentos de Fisiología y Psicobiología de la UNIFESP y del Departamento de Bioquímica del Instituto de Química de la USP (IQ-USP), realizaron experimentos con ratones transgénicos con una mutación responsable de la acumulación de placas beta-amiloide en el cerebro. La proteína se acumula en el sistema nervioso central, altera las conexiones sinápticas y daña las neuronas.
“El ejercicio de fuerza está demostrando cada vez más una estrategia eficaz para evitar la aparición de los síntomas del Alzheimer esporádico, que es multifactorial y puede estar asociado con el envejecimiento, o para retrasar su aparición en el Alzheimer familiar”, agregó la experta.
La principal posible razón de esa efectividad es la acción antiinflamatoria del ejercicio de resistencia”, indicó la doctora Beatriz Monteiro Longo, última autora del artículo y profesora de neurofisiología de la UNIFESP.
El ejercicio físico es, sin duda, una pieza clave para mantener una mente ágil y prevenir enfermedades asociadas al envejecimiento como es el caso del Alzhéimer. Los estudios demuestran que las personas que son físicamente activas son menos propensas a presentar un deterioro de la función mental y tienen un menor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer.