Un reportaje de The Wall Street Journal ha dejado al descubierto un episodio poco conocido de la trayectoria de Steve Jobs: la relación secreta entre su empresa NeXT y la comunidad de inteligencia estadounidense durante los últimos años de la Guerra Fría.

En 1986, agentes vinculados a un programa clasificado de la CIA se acercaron a la compañía con el objetivo de adquirir 20.000 estaciones de trabajo para tareas relacionadas con el análisis de imágenes satelitales, señala el diario.

El acuerdo resultó especialmente importante para NeXT, una empresa que Jobs había fundado después de abandonar Apple y que atravesaba graves dificultades comerciales. La compañía fabricaba ordenadores muy avanzados, pero demasiado caros para conquistar el mercado universitario y de consumo que Jobs anhelaba.

La CIA, a través de intermediarios y con la participación de otras empresas tecnológicas, terminó convirtiéndose en uno de sus principales clientes, aunque su implicación permaneció oculta incluso para buena parte del personal de NeXT.

Los equipos adquiridos fueron modificados con procesadores y componentes gráficos especiales y posteriormente enviados a instalaciones de inteligencia estadounidenses.

Tecnología revolucionaria

Los analistas de la Oficina Nacional de Reconocimiento (NRO) utilizaron los ordenadores NeXT para examinar imágenes obtenidas por satélite e identificar movimientos militares y posibles instalaciones de misiles, así como para distribuir información visual entre distintas estructuras militares. Según el reportaje, las máquinas también facilitaron el intercambio de datos prácticamente en tiempo real entre analistas y comandantes.

Imagen ilustrativa

La colaboración tuvo además una consecuencia inesperada: ayudó a transformar la manera en que la comunidad de inteligencia de EE.UU. utilizaba la información. En lugar de mantener el análisis concentrado exclusivamente en las agencias de inteligencia, los sistemas de NeXT permitieron poner imágenes y datos directamente a disposición de militares desplegados en diferentes lugares.

Para NeXT, mientras tanto, los contratos gubernamentales proporcionaron a Jobs un margen financiero y tiempo para desarrollar la empresa, en un momento en que su futuro comercial estaba lejos de estar asegurado.

El legado de NeXT en Apple

El episodio adquirió una importancia histórica años después. En 1996, Apple compró NeXT y Jobs regresó a la compañía que había cofundado. La tecnología desarrollada en NeXT, incluido su sistema operativo NEXTSTEP, terminó convirtiéndose en la base del ‘software’ de los futuros productos de Apple, desde los Mac hasta el iPhone.

Según Dain Ehring, quien trabajó con la CIA en el contrato con NeXT, la colaboración con el sector de inteligencia no solo ayudó a mantener a flote la empresa de Jobs, sino también le proporcionó el tiempo y la experiencia necesarios para regresar a Apple y convertirla en una de las compañías tecnológicas más importantes del mundo.

“Si la Oficina Nacional de Reconocimiento no hubiera contribuido a la madurez de Steve, este no habría vuelto para dirigir Apple como director ejecutivo responsable de su reestructuración”, sostuvo, citado por The Wall Street Journal.