Kayley Boda, una mujer de 22 años afincada en Manchester, Reino Unido, fue diagnosticada con cáncer de pulmón en estado terminal a consecuencia de vapear con frecuencia y en grandes cantidades desde los 15 años, reporta Fox News.
El camino de la joven hacia el desolador diagnóstico no fue fácil. En enero de 2025 comenzó a toser y a expectorar una sustancia marrón que describió como “trozos granulados”. Hasta en ocho ocasiones, los médicos le dijeron que sufría una infección respiratoria. Sin embargo, optaron por hacer pruebas adicionales cuando comenzó a toser sangre, siendo confirmado el padecimiento tras siete biopsias.
Ahora, Kayley espera que su trágica experiencia sirva de advertencia a quienes consideran que vapear no es tan perjudicial para la salud como fumar cigarrillos convencionales, como muestra su experiencia.

“Mis síntomas comenzaron unos meses después de empezar a usar cigarrillos electrónicos desechables, y no hay antecedentes de cáncer de pulmón en mi familia. Llevo tres meses sin vapear, he convencido a mi pareja y a mi madre para que dejen de hacerlo, y les estoy pidiendo a todos mis amigos que también lo hagan. Dejen de vapear, porque las consecuencias les pasarán factura”, advierte.
Los expertos consideran que los problemas pulmonares son solo algunos de los deterioros de la salud asociados con el vapeo. A ese respecto, puntualizan que la práctica incrementa el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares y enfermedades cardíacas, e incrementa la posibilidad de exposición a metales pesados, cuyo perjuicio para la salud está ampliamente comprobado.