Tomado de Sputnik,–El uso de la energía nuclear en Nicaragua se está priorizando en dos áreas vitales para el país: la salud y la soberanía alimentaria. En ambos campos se desarrollan iniciativas científicas y tecnológicas que amplían las capacidades de esta nación centroamericana.
Proyectos desarrollados con la cooperación de Rusia y del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) han permitido a Nicaragua fortalecer sus capacidades en medicina nuclear, formar personal especializado e incorporar tecnologías para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades como el cáncer, los tumores cerebrales y padecimientos cardiovasculares.
En declaraciones a Sputnik, el doctor Óscar Vásquez, director de Servicios de Salud del Ministerio de Salud (MINSA), explica que Nicaragua ha trabajado durante años con el OIEA para desarrollar capacidades técnicas y garantizar el uso seguro de esta tecnología.
“La cooperación entre Nicaragua y la OIEA ha permitido desarrollar de manera sostenible el uso de la tecnología nuclear en el sector salud de manera segura, fundamentalmente [en] la incorporación de tecnología en medicina nuclear, el desarrollo de las capacidades con el personal de salud, creando más especialistas y, por supuesto, el tema de la seguridad radiológica, que es fundamental”, afirmó Vásquez.
El país latinoamericano cuenta actualmente con una gammacámara en el Centro Nacional de Radioterapia Nora Astorga, en Managua. Este equipo utiliza radiofármacos para obtener información sobre el funcionamiento de determinados órganos y permite realizar estudios en áreas como cardiología, neurología y oncología.
Tecnología de precisión para enfermedades complejas
Nicaragua también incorporó tomografías por emisión de positrones que utilizan radiofármacos. Esta tecnología permite a los especialistas obtener imágenes y analizar con mayor precisión determinadas enfermedades, particularmente el cáncer.
En términos sencillos, el uso de esta medicina nuclear permite observar procesos que ocurren dentro del cuerpo humano y aportar información que ayuda a los médicos a determinar con mayor precisión dónde se encuentra una lesión y hasta dónde puede haberse extendido, explicó el especialista nicaragüense.
Esta tecnología también tiene aplicaciones cardiovasculares que, según Vásquez, permite estudiar cómo circula la sangre por el corazón y determinar qué pacientes necesitan procedimientos como un cateterismo. En neurología, la gammacámara permite observar la actividad de masas tumorales, añadió.
Por tanto, la medicina nuclear ya forma parte de las herramientas que Nicaragua utiliza para diagnosticar enfermedades y realizar radiocirugías, que permiten tratar lesiones sin abrir el cráneo.
“[Realizamos] radiocirugías de ciertos tumores cerebrales que están precisamente en localizaciones anatómicas donde no podemos acceder a través de una cirugía abierta”, dijo Vásquez a este medio.
El ciclotrón: producir radiofármacos en Nicaragua
El Centro Oncológico Nacional Doctor Juan Ignacio Gutiérrez se construye por etapas en las afueras de Managua. El Ministerio de Salud prevé concluir en 2027 la cuarta fase y, posteriormente, iniciar la quinta, que contempla el desarrollo del centro de medicina nuclear.
Este componente, que estará dotado de equipos para medicina nuclear y un ciclotrón, se desarrollará con la cooperación de la Federación de Rusia, a través de Rosatom, que aportará el respaldo financiero y las capacidades necesarias para su ejecución.
El ciclotrón permitirá producir radiofármacos en Nicaragua. Actualmente, el país importa estos productos desde el exterior y, según el Ministerio de Salud, destina entre uno y dos millones de dólares cada año para adquirirlos.
La producción nacional también resolvería una dificultad asociada a la vida útil de algunos radiofármacos.
Vásquez pone como ejemplo el flúor-18, cuya vida media es de apenas unas horas. Nicaragua debe importarlo y trasladarlo rápidamente para conservar su utilidad. Con un ciclotrón instalado en el país, los especialistas podrían producirlo localmente y planificar su utilización de acuerdo con las necesidades de los pacientes.
Cooperación de Rusia es clave
“Ya teniendo el ciclotrón, ya vamos a tener la capacidad de producir todo eso”, remarcó.
La construcción del centro de medicina nuclear representa una inversión estimada en 84 millones de dólares, mientras que el ciclotrón por sí solo, superará los 40 millones de dólares.
La meta es ampliar la capacidad nacional para realizar estudios y tratamientos especializados y reducir la necesidad de que pacientes nicaragüenses tengan que viajar al extranjero para acceder a determinados servicios.
Vásquez explica que las instalaciones requieren condiciones específicas para proteger al personal y a los pacientes.
“Hay búnkeres especiales, hay mediciones de las paredes y hay programas de aislamiento. Y ese es el tema de toda la seguridad radiológica”, recalcó.
La formación del personal también forma parte del proyecto. Nicaragua prevé capacitar especialistas en universidades rusas y recibir profesores para desarrollar programas de formación en el país.
Producir alimentos, la otra aplicación de energía nuclear
El uso de la energía nuclear en Nicaragua también está orientado a fortalecer la producción de dos alimentos esenciales de la dieta popular de esta nación: arroz y frijol.
Esta nación utiliza técnicas nucleares para investigar y mejorar variedades capaces de responder mejor a las plagas, el estrés hídrico y otras condiciones asociadas a la variabilidad climática, dijo a Sputnik Jeovany Álvarez, viceministro agropecuario.
“Estas tecnologías nos permiten desarrollar variedades mejor adaptadas, principalmente con el uso de recursos que cuenta la finca, reducir los costos de producción y contar con alternativas para enfrentar las incidencias de plagas y enfermedades principalmente ante las condiciones que nos presenta el cambio climático”, añadió la cartera.
Como señala Álvarez, el objetivo de Nicaragua apunta a obtener cultivos mejor adaptados, reducir costos de producción y aumentar los rendimientos.
El arroz y el frijol no fueron escogidos al azar. Ambos forman parte de la alimentación cotidiana de los nicaragüenses y tienen un peso estratégico para la seguridad alimentaria del país. Nicaragua ya produce suficiente frijol para abastecer el consumo nacional y abastecer a Centroamérica, pero todavía enfrenta el desafío de cubrir completamente la demanda de arroz.
Garantizar “el gallopinto”
“En el caso del arroz y los frijoles es nuestro gallopinto, es parte de nuestra dieta y lo tenemos en tres tiempos [de comida]”, manifestó el funcionario centroamericano.
Álvarez dijo que Nicaragua también busca avanzar hacia la irradiación de semillas con tecnología nuclear, lo que representa un salto importante para la agricultura, particularmente en cultivos como el maíz, donde el país busca elevar los rendimientos.
“Si lográramos obtenerlo, eso puede dar un salto enorme en la agricultura”, sostuvo.
El MAG proyecta, además, la aplicación de energía atómica para enfrentar la plaga del gusano barrenador y la mosca de la fruta, además de otras alternativas para ampliar el uso de la tecnología nuclear en la producción agropecuaria.
Las experiencias desarrolladas en el campo de la salud y la investigación agrícola demuestran que Nicaragua avanza en el uso de la energía nuclear y en la construcción de una cultura científica alrededor de sus aplicaciones.
El desafío, a mediano plazo es ampliar su conocimiento y formar profesionales especializados. En el último quinquenio, decenas de nicaragüenses ya han viajado a capacitarse a Moscú; mientras se espera que, en el ámbito de la salud, profesores rusos lleguen al país para contribuir a la formación científica en las universidades públicas de Nicaragua.




