Esclavizadas y prostituidas: el calvario de 33 mujeres captadas por una mafia en España

Esclavas sexuales España

Una macrooperación desarrollada en España ha desarticulado una ‘mafia china’ dedicada a vender mujeres para ser explotadas sexualmente. El dispositivo se ha saldado con 30 personas detenidas en distintas provincias españolas.

Esta triada, como se conoce a organizaciones criminales de origen chino, con el nombre de Tian Xia She, tenía conexiones en otros países y estaba presuntamente implicada en delitos de trata, tráfico de drogas, regularización ilegal de migrantes y extorsiones.

Durante la operación se ha liberado a 33 víctimas, una de ellas menor de edad. Del mismo modo, se han producido 14 registros en España y uno en Croacia, se clausuraron dos pisos usados para prostituir a mujeres y se desmanteló un laboratorio dedicado a falsificar documentos.

Según informa la Policía Nacional de España, la investigación se inició en el año 2022, tras recibir una denuncia que alertaba de una mujer que había llegado a España para ser prostituida por una organización criminal.

Las pesquisas seguidas confirmaron la presencia de esa triada en el país. Se trataba de una organización perfectamente jerarquizada y ramificada, particularmente violenta, que utilizaba armas de fuego y todo tipo de armas blancas para enfrentarse a grupos rivales y llevar a cabo extorsiones, ajustes de cuentas y cobro de deudas.

Captación con engaños de mujeres jóvenes

La triada, con la ayuda de miembros afincados en los países de origen, captaba a las víctimas aprovechándose de su situación de necesidad y vulnerabilidad, mediante engaño, ofreciéndoles un futuro mejor en el extranjero.

Las víctimas eran mujeres muy jóvenes que eran trasladadas a España, Grecia y EE.UU. para ser prostituidas. En algunos casos eran vendidas a jefes de otras organizaciones asiáticas en territorio español, en el caso de que fuesen vírgenes, a cambio de grandes fortunas.

Las mujeres, todas de origen asiático, eran alojadas en pisos prostíbulos una vez llegaban a España, en ciudades como Madrid, Barcelona y Zaragoza, donde las explotaban sexualmente en condiciones cercanas a la esclavitud, para saldar una supuesta ‘deuda’ contraída por el viaje.

Debían estar disponibles 24 horas al día, siete días a la semana, no tenían libertad de movimiento, eran obligadas a mantener relaciones sexuales sin protección y, en algunos casos, forzadas a someterse a abortos quirúrgicos.

Inicialmente, la deuda que el entramado hacía pagar a las mujeres podía llegar a los 10.000 euros. Pero, con la finalidad de alargar los tiempos y prolongar la explotación, la organización les ofrecía la regularización de su situación con contratos de trabajo falsos y empadronamientos ficticios, disparando el monto hasta los 20.000 euros.