Como “una monstruosidad” calificó el presidente colombiano, Gustavo Petro, el alza de 50% a 100% en el arancel impuesto por Ecuador a mercancías procedentes de su país, bajo el alegato de que Bogotá no ha implementado “medidas concretas y efectivas en materia de seguridad fronteriza”.
“Esto es simplemente una monstruosidad, pero significa el fin del Pacto Andino para Colombia. Nada hacemos ya allí”, escribió el mandatario en su perfil de X al referirse al fracaso, en su opinión definitivo, de uno de los primeros mecanismos de integración de Suramérica, del que otrora hicieron parte todas las naciones atravesadas por la cordillera de los Andes y que hoy vive horas bajas.
Sobre esa base, instruyó a su canciller, Rosa Villavicencio, a iniciar gestiones orientadas a garantizar la adhesión de Colombia en el Mercosur, instancia en la que figura como Estado asociado desde 2004. Además, demandó volcar “con más fuerza” los esfuerzos diplomáticos dirigidos a consolidar relaciones con Centroamérica y el Caribe.
En marzo pasado, el Pacto Andino intentó mediar entre los dos países y organizó una reunión en Lima, destinada a rebajar las tensiones. Empero, el encuentro se canceló tras una polémica por la presencia de una bomba en territorio colombiano, lanzada desde el país vecino.
Una investigación conjunta determinó que no se trató de una acción hostil sino de un accidente, pues el proyectil cayó al otro lado de la frontera tras un rebote imprevisto.
“Criterios de seguridad nacional”
En un comunicado difundido por el Ministerio de Producción, Comercio Exterior e Inversiones, Quito sostuvo que su decisión se soporta en “criterios de seguridad nacional” y que con ella se pretende “reforzar la corresponsabilidad en una tarea que debe asumirse de manera conjunta para enfrentar la presencia del narcotráfico en la frontera”.

No obstante, la medida fue anunciada justo tras un nuevo ‘impasse’ entre las dos naciones bolivarianas, ahora por la condición de “preso político” que le atribuyera Petro al exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas.
El mandatario alegó que Glas también es ciudadano colombiano, denunció que permanece recluido en condiciones deplorables –que incluyen la privación de alimentos– y sugirió que podría ser víctima de un crimen de lesa humanidad por parte del Estado ecuatoriano.