Ya es un hecho que Daniel Noboa y Luisa González se enfrentarán en el balotaje de los comicios presidenciales en Ecuador, que está previsto para el próximo 13 de abril.
De acuerdo con los resultados del Consejo Nacional Electoral (CNE), con 98,80 % de las actas procesadas válidas, el candidato-presidente, auspiciado por su movimiento Acción Democrática Nacional (ADN), alcanza en la primera vuelta el 44,17 % de los votos; mientras que la abanderada de la Revolución Ciudadana (RC) —organización que lidera el expresidente Rafael Correa—, consigue 43,96 %.
Ante unos datos que arrojan un empate técnico, la pregunta que surge ahora es a quién apoyarán 14 aspirantes restantes que se presentaron en la jornada electoral del pasado domingo. Aunque hayan conseguido muy pocos votos, ya que 12 de ellos no llegaron ni al 1 %, cada respaldo puede ser decisivo.
Después de Noboa y González, el aspirante presidencial más votado fue Leonidas Iza, el actual titular de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) y respaldado por el movimiento indigenista Pachakutik, con 5,25 % de los sufragios. Por tanto, es sobre quien se ha puesto el foco.
Tras conocerse los resultados, Iza dijo estar seguro de que se acercarían a él para “definir” la segunda vuelta. Sin embargo, señaló que la decisión sería “colectiva”, junto a “los pueblos, organizaciones” y todos los que confiaron en su candidatura.
Pese a que insistió en la decisión será colectiva, este miércoles ya dio algunas luces de lo que podría pasar. En entrevista con Primera Plana, el líder del movimiento indígena dijo que “no es posible” el diálogo con movimiento ADN, de Noboa; pero no descartó un posible acercamiento con González.
Detrás de Iza se ubicó Andrea González, del Partido Sociedad Patriótica (PSP), con 2,70 %. Aunque ella tampoco ha dado un nombre específico del candidato a apoyar, en conversación con Ecuavisa, quedó claro que su voto no irá al correísmo.
Al ser consultada sobre su postura para el balotaje, respondió que votará por el que le “dé más libertad” y no por “el socialismo del siglo XXI”, como insistió en denominar al correísmo.