Kast pone en marcha su muro en la frontera norte de Chile

El presidente de Chile, José Antonio Kast, llegó este lunes a la región limítrofe de Arica y Parinacota, ubicada en el extremo norte del país, para supervisar la puesta en marcha de su ambicioso ‘Plan de Escudo Fronterizo’ para frenar la migración irregular.

Esta propuesta, una de las apuestas claves del mandatario durante la campaña presidencial, busca establecer barreras físicas, vigilancia militar y policial y uso de tecnología de última generación para controlar el ingreso de personas sin documentos a esa nación.

Como parte de esta política, que apunta a restringir el ingreso de migrantes en condición irregular al país suramericano, se prevé la construcción de barreras físicas, compuestas por vallas, muros y zanjas. Además, habrá sitios de bloqueo del paso, una zona de exclusión e incremento de la presencia militar, según Radio U de Chile.

Al llegar al Palacio de La Moneda, sede del Ejecutivo chileno, el recién posesionado mandatario firmó seis decretos, entre los que se encuentra una política nacional de “cierre fronterizo” y delimitación geográfica de la zona que colinda con Bolivia y Perú.

Tiempo y gastos inciertos

El presupuesto de este ambicioso plan aún no ha sido difundido por las autoridades. Sin embargo, desde el Gobierno sostienen que el tiempo de implementación será de 90 días, lo que ha sido puesto en duda por algunos medios que apuntan que los trabajos podrían llevarse varios años debido a la extensión de las zonas fronterizas con Bolivia (800 kilómetros) y Perú (169 kilómetros), y la complejidad de la zona desértica donde están enclavadas. 

¿Cómo serán las barreras?

Un cierre fronterizo con Bolivia y Perú marca la línea de arranque de Kast en Chile

Hasta el momento, se erigirán muros y vallas de seguridad de unos cinco metros de altura, que tendrán cercos perimetrales electrificados y zanjas de tres metros de profundidad para evitar el paso de vehículos y de caravanas.

Las estructuras estarán equipadas con sensores de movimiento y vigilancia las 24 horas con drones autónomos con cámaras de reconocimiento facial, infrarrojos y térmicos. Las barreras se ubicarán en sitios próximos a los pasos oficiales y a los clandestinos.

En estas zonas también se reforzará la presencia militar y policial, con el trabajo de unos 3.000 efectivos.