La Corte Suprema de Justicia de Argentina desató un escándalo al anular la condena en contra de Justo José Ilarraz, un sacerdote que debía cumplir una pena de 25 años de prisión por haber abusado sexualmente de siete menores de edad, lo que le valió que fuera expulsado por el entonces Papa Francisco.
En su fallo, los jueces explicaron que el núcleo del debate fue decidir si los delitos sexuales contra niños y adolescentes eran imprescriptibles por considerarse graves violaciones a los derechos humanos y, por lo tanto, podían juzgarse sin importar el tiempo transcurrido.
Sin embargo, concluyó que este delito tiene un plazo para ser juzgado, por lo que declaró prescrita la condena que un tribunal dictó contra Ibarraz en 2018 por hechos que había cometido entre 1984 y 1995 en contra de menores de entre 10 y 14 años, cuando era prefecto de Disciplina del Seminario Arquidiocesano de la ciudad argentina de Paraná.