Europa se enfrenta a la amenaza de una nueva crisis energética tras el estallido de la guerra en Oriente Medio, que ha provocado un fuerte aumento en los precios del gas, indica Financial Times.
Esta semana, los precios del gas en el continente alcanzaron su nivel más alto desde 2023, impulsados por la paralización del tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz y por los ataques de represalia iraníes que obligaron a Catar —uno de los mayores proveedores mundiales de gas natural licuado (GNL)— a suspender parte de su producción.
Desde el inicio de la escalada militar, los precios de este combustible en Europa han aumentado alrededor de un 53 %. La tensión también ha intensificado la competencia global por el suministro de GNL.
Las reservas se agotan

La situación se agrava porque las reservas europeas de gas se encuentran en niveles particularmente bajos. Los almacenamientos del bloque están por debajo del 30 % de su capacidad, frente a una media de alrededor del 45 % para esta época del año. Expertos advierten que rellenar las reservas para el próximo invierno podría resultar especialmente costoso si los costos continúan en los niveles actuales.
Aunque los precios siguen muy por debajo del pico alcanzado en 2022, analistas advierten que un conflicto prolongado en Oriente Medio podría provocar un nuevo aumento de la inflación y frenar el crecimiento económico en Europa.
Ante este escenario, algunos gobiernos podrían verse obligados a recurrir temporalmente a fuentes como el carbón o a acelerar otras alternativas energéticas para reducir la dependencia del gas.