Aunque el auge de la inteligencia artificial ha supuesto un giro importante y beneficioso en muchos campos, empresarios como el estadounidense Andrew Yang, excandidato presidencial demócrata, consideran que millones de empleados de cuello blanco podrían perder su trabajo en los próximos 12 a 18 meses debido al rápido crecimiento de esta tecnología, informó la revista Fortune.
La inteligencia artificial ya posee capacidades suficientes para reemplazar numerosas tareas humanas, especialmente aquellas desempeñadas por especialistas en marketing, programadores, diseñadores, abogados, contadores y trabajadores de centros de atención telefónica.

Otros líderes empresariales, como el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, o el director ejecutivo de Ford, Jim Farley, también han advertido que las repercusiones económicas de esta nueva eran no solo afectarán a los trabajadores de oficina, sino que podrían extenderse a otros sectores que también se encuentran en riesgo.
Yang sostiene que la reducción del empleo podría disminuir el gasto de los consumidores y provocar una reacción en cadena que impactaría negativamente en las economías locales, un escenario para el que, en su opinión, EEUU no está preparado. Además, añadió que el resultado podría ser un país en el que la movilidad social y el estatus de clase media dejen de ser alcanzables para muchos ciudadanos