El Laboratorio Nacional de Microbiología de Alimentos del Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria (IPSA), desempeña un papel crucial en la garantía de que los alimentos consumidos por las familias nicaragüenses cumplan con los estándares de calidad y sean seguros para la salud.
La encargada de la sección de bacteriología del laboratorio, Yenazir Ferguson Largaespada, declaró al 19 Digital, que todos los productos sometidos a análisis deben estar libres de patógenos peligrosos.

Añadió, que se realizan rigurosos ensayos microbiológicos sobre productos tanto de origen animal como vegetal, incluyendo aquellos que son importados y los destinados a la exportación.
Esto incluye la detección de microorganismos que pueden causar intoxicaciones alimentarias, tales como: Escherichia coli, Salmonella, Listeria monocytogenes y Vibrio cholerae, entre otros. El IPSA no solo realiza análisis en su laboratorio, sino que también cuenta con supervisores en las empresas productoras que aseguran la calidad y la inocuidad en cada etapa del proceso.
Ferguson, detalló que el laboratorio evalúa una amplia variedad de matrices alimenticias, incluyendo carne de pollo y bovina, embutidos, productos lácteos como quesos y quesillos, así como alimentos enlatados y carnes molidas. “Estos son los principales productos que recibimos aquí”, afirmó.


“Podemos decir con orgullo que contamos con el mejor sistema de inspección en toda Centroamérica, gracias al compromiso de nuestro Gobierno, nuestras direcciones y el personal que trabaja aquí”, enfatizó Ferguson.
El proceso de inspección comienza en las granjas, donde se observa el crecimiento y desarrollo de los animales. Posteriormente, se asegura que el manejo y procesamiento de los productos se realicen según las normativas establecidas en los manuales de inocuidad agroalimentaria.
Katherine Mena, quien se encarga de la sección de microbiología de alimentos, describió el procedimiento que siguen las muestras desde su recepción hasta la emisión de resultados.


Tras recibir cada muestra, se realiza un pesaje junto con su respectiva información, seguido de siembras para incubación bacteriológica, resiembra, lectura de las placas y por último ya se puede emitir la respuesta de la muestra si posee o no patógenos. Este proceso puede durar entre uno a siete días, dependiendo del análisis necesario.
“Los métodos que empleamos son convencionales y de PCR en tiempo real, tanto cualitativos como cuantitativos, para identificar bacterias, mohos y levaduras que puedan representar un riesgo. Somos el filtro que permite la importación y exportación de alimentos”, destacó Mena.
El laboratorio está preparado para realizar análisis de productos que potencialmente serán exportados bajo el Tratado de Libre Comercio entre Nicaragua y China.


Con equipamiento moderno y un plan de aseguramiento de calidad, se garantiza un alto estándar en los procesos realizados, adaptándose a las necesidades específicas de cada país destinatario.
“Contamos con una infraestructura adecuada y un equipo altamente calificado que hace posible la labor de asegurar la calidad de nuestros alimentos y proteger la salud de los consumidores”, concluyó Katherine Mena, resaltando el papel vital del Laboratorio Nacional de Microbiología en la seguridad alimentaria del país.