Este jueves 26 de marzo y a pocos días de cumplirse tres meses del secuestro militar del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y de su esposa, la diputada a la Asamblea Nacional, Cilia Flores, acción dirigida por el Pentágono y perpetrada por tropas del Delta Force —la unidad élite del Ejército de EEUU—, se realizará en Nueva York la segunda audiencia del juicio impuesto por la Justicia norteamericana contra ambos funcionarios venezolanos.
Maduro y Flores fueron secuestrados la madrugada del pasado 3 de enero mientras tropas estadounidenses bombardeaban blancos civiles y militares en la Gran Caracas. La agresión militar dejó más de 100 víctimas fatales, entre ellos civiles, militares venezolanos y 32 soldados cubanos que prestaban servicio en Venezuela como parte de la Guardia Presidencial.
Tras la invasión militar del Pentágono en Caracas y el rapto de Maduro y Flores, los funcionarios fueron trasladados a una prisión federal de máxima seguridad en Nueva York, donde se encuentran privados de libertad mientras la Justicia de EEUU determina su futuro en medio de acusaciones de efectuar un proceso viciado, ilegal, carente de jurisdicción e infundado, acusados de supuesto “narcoterrorismo”.

En la primera audiencia ejecutada tan solo dos días después de su secuestro en Caracas, el 5 de enero, ambos fueron presentados en la Corte del Distrito Sur de Nueva York ante el juez Alvin Hellerstein, un togado de 92 años que ha estado al frente por décadas en casos de alto perfil.
En esa primera audiencia ante Hellerstein, tanto Maduro como Flores se declararon inocentes de los cargos que pretende imputarle la Fiscalía estadounidense a cargo de Pam Bondi, un caso que ha sido denunciado en reiteradas ocasiones por Caracas de ser un montaje de Washington para inculpar al jefe de Estado de supuestamente dirigir una organización delictiva identificada por EEUU como el ‘Cartel de los Soles’.
“Soy el presidente de Venezuela y me considero prisionero de guerra. Me capturaron en mi casa de Caracas”, dijo Maduro en esa primera comparecencia, donde añadió: “No soy culpable, soy un hombre decente, sigo siendo el presidente de mi país”. Tras ello, la diputada Cilia Flores, procedió de la misma manera y se declaró “no culpable, completamente inocente”.
Inconsistencia clave
Un argumento clave de la acusación contra Maduro ha pasado a ser desestimado durante el proceso judicial en su contra. Y es que el señalamiento de que presuntamente dirigía el supuesto ‘Cartel de los Soles’, no aparece en la acusación formal, una omisión que a la luz del derecho penal estadounidense, implica el reconocimiento de que tales afirmaciones no eran sostenibles ni demostrables en un juicio.
Un memorando secreto de EEUU desvela el endeble andamiaje jurídico que usó el Departamento de Justicia para intentar justificar la incursión militar contra Venezuela y el secuestro de Maduro y Flores.
El texto desclasificado y fechado el 23 de diciembre de 2025, señala la existencia de un supuesto “Cartel de los Soles” como una estructura criminal que “ha estado íntimamente involucrada en el tráfico de drogas a través de Venezuela”, por lo que se usa como fundamento para darle luz verde a la agresión militar y alegar que el Gobierno venezolano representaba un peligro para la seguridad estadounidense.
Además, el documento asegura que la organización tendría “vínculos con las FARC, pero también con otros grupos armados como Hezbolá”, por lo que procura construir el argumento de que el Gobierno no era un interlocutor válido en términos políticos ni judiciales. Sin embargo, ninguno de esos señalamientos figura en esos términos en la acusación. De hecho, en la demanda contra Maduro desaparece la afirmación de que el mandatario lideraba el supuesto grupo criminal.