El expríncipe británico Andrés disfrutó de un masaje privado desnudo que dejó “avergonzada” a una masajista sudafricana que en junio de 2000 fue introducida a escondidas en el Palacio de Buckingham, según lo declaró a The Daily Mail la propia mujer, Monique Giannelloni.
El masaje tuvo lugar unos meses antes de que el entonces duque de York se convirtiera en enviado comercial del Reino Unido en 2001, cargo que ocupó hasta 2011, cuando se vio obligado a dimitir por su amistad con el financiero multimillonario pederasta Jeffrey Epstein, detalla el medio.

El expríncipe hizo entrar a escondidas a la masajista profesional en la residencia oficial, después de que se la recomendara Ghislaine Maxwell, expareja y cómplice de Epstein, a quien vio ese mismo día hablando con Andrés.
Giannelloni asegura que la dejaron pasar al Palacio sin ningún control de seguridad, antes de ser llevada ante Andrés, que se desnudó completamente antes de tumbarse en la camilla de masaje. “Llegué a la habitación y Andrés estaba allí de pie con un albornoz. […] Después de decir ‘Hola’, desapareció en el baño y volvió desnudo. Aparté la mirada y estaba bastante avergonzada”, dijo.
“Estaba tan nerviosa, estaba en el Palacio de Buckingham, que actuaba por inercia y hacía lo que sabía, y si hubo algo inapropiado realmente no recuerdo haberlo notado, excepto por el hecho de que se quitó la toalla muy rápido”, agregó.
La masajista señaló que conoció por primera vez a Andrés a través de Maxwell, que, de algún modo, había conseguido sus datos de contacto. “Primero recibí una llamada de la secretaria de Ghislaine Maxwell en Nueva York. En aquel momento tenía muchos clientes de alto perfil y todo era por boca a boca, así que no tengo ni idea de cómo consiguió inicialmente mi número. Ella quería un masaje a altas horas de la noche, pero le dije que no hago eso, así que fui por la mañana al día siguiente”, detalló.
“Más famoso que Dios”
“Cuando fui allí, Jeffrey Epstein también estaba en la habitación todo el tiempo y estaban hablando de comprar una isla por unos 20 millones de libras [27 millones de dólares], lo que me pareció muy extraño y resultaba incómodo que Epstein estuviera simplemente allí de pie”, apuntó Giannelloni.
Durante una de las dos citas que Giannelloni tuvo con Maxwell, la socialité le dijo a la masajista: “Voy a presentarte a alguien más famoso que Dios”. Poco después, Giannelloni recibió una llamada del personal del duque de York pidiéndole que acudiera al Palacio para la cita.

“Cuando recibí la llamada de los oficiales del duque de York pensé inmediatamente en Ghislaine por lo que me había dicho. No sabía quiénes eran Ghislaine o Epstein. Obviamente conocía al príncipe Andrés, pero en ese momento no tenía ni idea de sus relaciones ni de en qué estaban metidos. Una vez [Maxwell] me dijo: ‘¿Es que no sabes quién soy, cariño? Deberías leer la prensa sensacionalista, soy una celebridad‘”, contó la masajista.
No es la primera vez que afloran este tipo de acusaciones sobre los masajes que el exmiembro de la realeza recibía mientras trabajaba en su puesto de enviado, recuerda el Daily Mail.
Durante un viaje oficial a Indonesia en 2011, el entonces príncipe disfrutó de una estancia de 1.200 libras (1.623 dólares) por noche en el hotel Shangri-La en Yakarta y recibió masajes con pétalos de rosa por parte de una de las empleadas.
La masajista Ria, que tuvo cuatro citas con el entonces duque, reveló sus impresiones del encuentro. “Fue muy amable conmigo. Al principio lo llamé Sir, porque mi inglés no es bueno y me resulta difícil decir Your Royal Highness. Él me dijo: ‘Llámame simplemente Andrew. Aquí soy Andrew‘”, contó.