La amenaza de cierre de la Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional (USAID) ha sacudido fuertemente los cimientos del llamado “periodismo independiente” en América Latina, que se enfrenta al inmenso reto de continuar sin la fuerza vital que los hacía funcionar.
Han sido tantos los videos y las publicaciones de los medios lamentando la decisión del presidente Donald Trump, que será más sencillo indagar cuáles de ellos no fueron tocados por la agencia estadounidense, que año a año destinaba millones de dólares a varios países de la región.
Los codiciados fondos de la USAID para el área de los medios “alternativos” e “independientes”, generalmente se dirigían a periodistas, defensores de los derechos humanos y opositores a los gobiernos, con los que la Administración de turno en la Casa Blanca tenía mayores tensiones o incluso aplicaba medidas de presión para generar cambios políticos, con la ayuda de la prensa que pertenecía a su nómina.
Algunos portales informativos incluyen a sus financistas —entre los que se encontraba la agencia federal estadounidense— en su página principal. Sin embargo, la mayoría no hace pública la información.
Ayudar para tener el control
El analista estadounidense Brian Berlectic asegura que el “propósito real” de la USAID es “facilitar la captura política de naciones seleccionadas” y “proporcionar servicios básicos a la población local” para controlarla.
En un video que circula en las redes, el subdirector del medio elDiario.es, Juanlu Sánchez, cuenta que fue testigo de excepción de la reacción de los periodistas al saber que se cortaba el chorro de la USAID.
Sánchez, que se encontraba en Colombia días después de la investidura de Trump, dijo que durante una reunión de medios digitales empezaron a sonar los teléfonos de varias personas de la sala, que eran de Guatemala, El Salvador, Bolivia, y que al regresar al recinto tenían la “cara cambiada” porque “los acababan de llamar para decirles que el siguiente pago no se los podían hacer, porque la USAID, en 48 horas, los había dejado fuera de la nómina”.
Según dijo, estos periodistas se dedicaban a temas como derechos humanos, inmigración y feminismo y se “financiaban de donaciones y filantropía“.