Tras los devastadores sismos del 24 de junio en Venezuela, que ya dejan más de 3.600 muertos, los escuadrones caninos se han convertido en un símbolo de esperanza. Dotados con un olfato 40 veces más sensible que el humano, los más de 130 perros de rescate llegados de todo el mundo lograron encontrar rastros de vida bajo toneladas de concreto, accediendo a espacios donde la tecnología no llega.

Entre los protagonistas destaca Dastan, un pastor belga malinois colombiano con experiencia en el terremoto de Haití, cuyo rastreo fue decisivo para salvar a un niño en La Guaira. Efraín Rico, del equipo especial USAR COL-1, explica que estos canes buscan exclusivamente “olor genérico humano de personas vivas”. Para garantizar el milagro, los veterinarios velan incesantemente porque los perros se mantengan en óptimas condiciones y los supervisan exhaustivamente antes de cada operación, asegurando que sus sentidos “estén respondiendo al 100 %”.

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Tsunami: el héroe venezolano

A la par de la ayuda internacional brilló Tsunami, un border collie venezolano de 9 años, que se convirtió en uno de los ejemplares con más rescates exitosos desde el minuto cero de la emergencia. Tras esta ardua tarea, su guía, Jorge Beens, anunció el pase a retiro del animal. “Quiero darle a él un mejor estilo de vida […]. Merece poder corretear en el jardín, salir a jugar al parque, corretear las pelotas, todo ese tipo de cosas”, aseguró.

Por su desempeño heroico trabajando a contrarreloj en medio del caos y la devastación, el Gobierno venezolano condecoró a estos binomios caninos, quienes entregaron todo de sí para devolverle la esperanza a las familias de los sobrevivientes.