El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador aseguró este miércoles que los históricos logros alcanzados durante su Gobierno representan una lección para el fracasado modelo neoliberal, ya que el país enfrenta un proceso de recuperación económica con honestidad, paz social, austeridad y gobernabilidad, sin violar los derechos humanos y enfocado en apoyar siempre primero a los más pobres.
Al presentar su tercer informe de gestión en Palacio Nacional y con el lema “Hechos, no palabras”, López Obrador incluso presumió que son tantos los avances logrados desde que asumió en diciembre de 2018 que ahora mismo podría dejar la presidencia sin ningún cargo de conciencia porque considera que ha cumplido sus promesas con creces.
“Vamos bien”, aseguró al confiar en que la mayoría de la población votará a favor de que continúe con su mandato hasta 2024, en la inédita consulta nacional que se llevará a cabo en marzo próximo.
Sin embargo, advirtió que, más allá de quién esté en el poder, es muy difícil que “los conservadores” puedan dar marcha atrás con todas las acciones que se han tomado en bien del pueblo y de la Nación.
El presidente sorprendió al hacer alusiones a su estado de salud y anticipar su despedida del cargo, ya que explicó que, para cumplir su misión, “falta lo que digan la naturaleza, la ciencia y el creador, no podemos ser soberbios”.
Si tiene suerte y en 2024 termina el periodo de seis años de Gobierno para el que fue electo en 2018, aseveró que sus palabras serían: “Solo diré a los cuatro vientos: misión cumplida. Me voy a Palenque. Les dejo mi corazón”.
Cambios
“La transformación está en marcha, y aunque es necesario seguir poniendo al descubierto la gran farsa neoliberal y auspiciando el cambio de mentalidad del pueblo, porque eso es lo más cercano a lo esencial e irreversible, también estamos desterrando vicios y prácticas deshonestas en el manejo del Gobierno”, afirmó López Obrador en una ceremonia realizada en Palacio Nacional, y que inició con un homenaje a las 359.000 personas fallecidas en México a causa de la pandemia de coronavirus.
El presidente explicó que una medida decisiva ha sido la de frenar la tendencia privatizadora, ya que se dejaron de entregar concesiones a particular en minas, agua, hospitales, puertos, vías férreas, playas, reclusorios y obras públicas. “Pero lo más importante es que hemos detenido las privatizaciones en el sector energético, en petróleo y electricidad”, aseguró.
Gracias a los cambios en la política energética, señaló, se están modernizando las seis refinerías que existen en el país y que estaban en el abandono, y la producción aumentó de 511.000 a 706.000 barriles diarios, lo que representa un crecimiento del 38 %.
Además, anticipó que en julio de 2022 se terminará de construir una nueva refinería en el estado de Tabasco, que tendrá capacidad para procesar 340.000 barriles diarios.
Políticas antineoliberales
Con respecto a la industria eléctrica, López Obrador anunció que este mes enviará al Congreso una iniciativa de reforma constitucional para reparar el grave daño que provocó la privatización de la Comisión Federal de Electricidad.
“Mientras el mercado se abrió para dar preferencia a empresas particulares nacionales y sobre todo extranjeras, con la entrega de subsidios entre otras prebendas, las plantas de la Comisión Federal de Electricidad fueron completamente abandonadas”, denunció como uno más de los saldos negativos que dejó el neoliberalismo.
También presumió que, sin la necesidad de onerosas asociaciones público privadas, y sin tomar deuda, solamente con el presupuesto federal, se están construyendo carreteras, presas, hospitales, universidades, escuelas, acueductos, sistemas de drenaje, plantas de tratamiento de aguas residuales, puentes, refinerías, aeropuertos, cuarteles, bibliotecas, parques, mercados, estadios y otras obras.