El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, resaltó aquí la formación por parte del Ejército de jóvenes oficiales quienes integran hoy las fuerzas armadas de esta nación centroamericana.
Durante la XXVII graduación de oficiales del Centro Superior de Estudios Militares General de División José Dolores Estrada Vado, celebrada anoche, el mandatario aseguró que los nuevos graduados (34) contribuirán a defender la paz, la estabilidad y la seguridad de Nicaragua.
“¡Cuánto avance!”, exclamó Ortega, y recordó que las primeras escuelas de ese tipo aquí, fueron las guerrilleras, y luego en el año 1979 vino otra que se forjó poco a poco con sacrificio, amor y conciencia.
El jefe de Estado nicaragüense destacó la formación del Ejército, y expresó que es orgullo del pueblo y garantía para la paz y seguridad de la nación.
“Con los oficiales, soldados, las familias, los miembros de nuestro Ejército unidos en esta lucha, en esta batalla donde gracias a Dios, frente a los intentos de promover guerras fratricidas, se ha logrado defender la paz”, enfatizó.
En ese se sentido, afirmó que gracias a ello se consiguió asegurar el progreso de la economía del país, con lo cual se logró multiplicar el trabajo de las familias en las ciudades y en el campo.
“Se han multiplicado las escuelas, hospitales, puestos de salud, carreteras, puentes, puertos”, aseveró.
El líder sandinista argumentó que el Ejército de Nicaragua, junto a la Policía Nacional y de la mano del pueblo, avanzan a pesar de los obstáculos y de las dificultades por las que atraviesa la economía global.
“A pesar del desempleo que invade a países desarrollados, las dificultades provocadas por las políticas expansionistas, imperialistas, neocolonialistas que cada día van quedando para el pasado, en medio de estas condiciones, Nicaragua es un país de paz y alegría”, afirmó.
Durante el acto, Ortega también rindió homenaje al sacerdote y guerrillero Gaspar García, a quien calificó como un ser lleno de mística cristiana que se conmovió por la represión y explotación que vivían los campesinos nicaragüenses.
“Vino desde Asturias, y no vino como Colón (Cristóbal Colón), con la cruz y la espada, sino que con la palabra de Cristo, vino a predicar la justicia y se conmovió cuando vio la situación de nuestro país y las condiciones en que eran brutalmente explotados y reprimidos los campesinos”, recordó.