El pueblo venezolano no se detiene. En un contexto regional donde la amenaza externa vuelve a desplegarse con fuerza, esta vez bajo nuevas formas de presión militar, mediática y financiera, la respuesta del país no ha sido de temor ni de repliegue, sino de organización, conciencia y movilización activa en defensa de su soberanía. La jornada nacional “Yo me alisto” se extiende en todo el territorio con fuerza.
Durante los últimos días de este mes de agosto, miles de trabajadores, comuneros, milicianos y estudiantes han salido a las calles para expresar respaldo a su país y para asumir un papel concreto en la defensa integral de la nación. Desde Caracas hasta los Llanos de Guárico, desde la costa hasta el sur profundo, los puntos de alistamiento de la Milicia Bolivariana han visto desfilar a un pueblo que, lejos de dejarse doblegar por las amenazas, reafirma su compromiso con la paz y la autodeterminación.
La bandera venezolana se multiplica en murales, brazaletes, pancartas y camisetas. En las paredes de barrios, calles y avenidas aparecen pintadas: “Yo me alisto al tricolor”, combinando arte y conciencia en un momento en que cualquier manifestación popular, social, artística y cultural recuerda que el pueblo venezolano está unido.
Miles de venezolanos respondieron a la convocatoria bajo la consigna: “¡Yo me alisto!”, con el objetivo de defender a #Venezuela 🇻🇪 como Zona de Paz. Consulta nuestra #galería 👉 https://t.co/bZ0KtUGNfz pic.twitter.com/94K2rHm8TG
— teleSUR TV (@teleSURtv) August 30, 2025
La alcaldesa de Caracas, Carmen Meléndez, informó que como parte de las acciones que se ejecutan este sábado 30 de agosto, habrá micromarchas desde cada comuna de Caracas hasta los puntos de alistamiento de cada parroquia.
“Aquí estamos estoicamente bien organizados y movilizados ante cualquier contingencia que se presente”, manifestó el viernes 29 de agosto.
También, este sábado 30 de agosto, más de 100 ciudades alrededor del mundo se sumarán a una jornada global de solidaridad con Venezuela y con América Latina y el Caribe. La consigna elegida es: “Venezuela no es una amenaza, es una esperanza”. Se trata de una respuesta de responsabilidad colectiva que interpela directamente a la amenaza estadounidense en Latinoamérica durante los últimos días.
La historia reciente ha demostrado que las formas de agresión contra Venezuela no siempre han sido evidentes ni convencionales. A la guerra económica, al bloqueo financiero, a la manipulación mediática, se suman ahora amenazas militares veladas, como el despliegue de buques estadounidenses cerca de las costas venezolanas, bajo el disfraz de operaciones antidrogas. Pero cada vez es más evidente para la comunidad internacional, no solo para el pueblo venezolano, que detrás de cada sanción de Estados Unidos hay una extrategia para obtener un control geopolítico deseado.
Tomado de teleSUR