El presidente ruso denunció este miércoles que las élites gobernantes europeas, que patrocinan al régimen de Kiev, están imponiendo sanciones contra organizaciones en Rusia dedicadas al descanso y desarrollo de niños y adolescentes.
Ante esta práctica, que calificó de “un absurdo, un auténtico delirio“, Vladímir Putin indicó que, si a los líderes europeos, promotores de las ideas LGBT*, no les gusta ver a los niños felices en Rusia, significa que el país va por el camino correcto y promueve valores adecuados.
“No entiendo qué pretenden lograr, pero el hecho es que ocurre y, sin duda alguna, creo que los dirigentes que se dedican a esto en la mismísima Europa se están cubriendo de vergüenza“, dijo.
Putin señaló que limitar el funcionamiento de los centros para niños y adolescentes, donde menores recuperan fuerzas durante el verano, representa “una muestra de pura estrechez mental, un intento de hacer una nueva y mezquina jugarreta“, desde la perspectiva del sentido común en todo el mundo.
“Les irrita ver a niños felices”
El mandatario destacó que los centros de veraneo para niños y adolescentes reciben no solo a menores de toda Rusia, sino también a muchos niños del exterior. “Y pasan allí el tiempo de una manera interesante y dinámica, con gran provecho para su desarrollo”, recalcó.
“Si a los dirigentes europeos, tan preocupados por las cuestiones de género y la protección de todo tipo de minorías sexuales, les irrita ver a niños felices, entusiasmados con lo que hacen y que aman a Rusia, eso significa que estamos haciendo las cosas bien, que vamos por el camino correcto y que promovemos los valores adecuados”, resumió.
“Y así es como seguiremos actuando”, concluyó. Putin hizo estas declaraciones durante una reunión por videoconferencia con miembros del Gobierno dedicada a fortalecer el bienestar de las familias con hijos.