En España hay miles de niños menores de 15 años con cuentas en redes sociales, algunos de ellos con millones de seguidores. También abundan los padres que practican ‘sharenting’, con y sin ánimo de lucro, y los pequeños que desde muy temprana edad realizan actividades relacionadas con el espectáculo.
El Gobierno de España quiere centrarse en la protección de los niños en todos estos frentes, reforzando su protección en entornos digitales y asegurándose de que Internet sea un espacio seguro para ellos, independientemente de si son sus padres quienes están detrás de su exposición.
Ley para proteger a menores en el ámbito digital
Una de esas batallas la está librando el Ministerio de Juventud e Infancia, con la ministra Sira Rego al frente, que se encuentra en plena elaboración de una ley para proteger a los menores en el ámbito digital y que, entre otros asuntos, tiene en su punto de mira el ‘sharenting’.
Ese término anglosajón, que ya se ha colado en el día a día, se refiere a la práctica en la que padres o madres publican una gran cantidad de contenido sobre sus hijos en plataformas de Internet y que pueden poner a los menores en riesgo, tanto por la sobreexposición, como por colocarlos en el punto de mira de prácticas como el ‘grooming’ o ciberengaño pederasta u otras que atenten contra sus derechos.
El Ministerio ha creado un grupo de expertos para diseñar las medidas más apropiadas para proteger a los menores en este ámbito. Según datos de su último informe, las publicaciones donde aparecen menores reciben un 41 % más de likes respecto a las que no.
Se trata de un atractivo botín para algunos padres ‘influencers’ que buscan en ocasiones el reconocimiento, pero también una traducción en ingresos económicos valiéndose de la imagen de sus hijos. Sin embargo, estas prácticas pueden generar secuelas y problemas con la privacidad de los niños.
Algo similar sucede en el caso de los niños que son creadores de contenido, tanto en el campo de los ‘influencers’ o de los jugadores de e-sports, ya que pueden ser explotados económicamente.
El comité aboga por prohibir expresamente la exposición de menores de edad “en el contenido objeto de su actividad en la red” para los ‘influencers’, independientemente de que su actividad genere ingresos económicos directa o indirectamente, e insta a regular la práctica del ‘sharenting’ con menores.
Varios países han comenzado a legislar estos asuntos. Por ejemplo, en Australia se bloquearán las redes sociales para menores de 16 años, mientras que Francia ha aprobado recientemente una ley para proteger a los niños y adolescentes ‘influencers’, regulando las horas que pueden ejercer esa actividad.
En el caso español también se contemplan propuestas para la industria, como la configuración por defecto de espacios seguros digitales (control parental) o la obligatoriedad de advertir en el etiquetado de los dispositivos de los riesgos que su uso tiene para la salud, así como reforzar los mecanismos de denuncia y bloqueo.