(TeleSur).- La política económica mundial está rota y hay que repararla, no con alteraciones artificiales, sino mediante una reestructuración radical que de tal manera perdure sobre todo para favorecer a los más desfavorecidos, alertó este sábado el primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves.
En su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas, Gonsalves señaló que los retos para el desarrollo sostenible no se cumplirán en 2030, tal como lo estableció la misma ONU, habrá un deficit marcado en los países en desarrollo.
Y la agenda para mitigar el cambio climático va marcha atrás sobretodo en los países más vulnerables.
El jefe de Gobierno también enumero otros males como el conflicto armado que hace estragos absurdos en el mundo, y en el caso de Ucrania, se está promoviendo una infamia.
Aseguro que hay otros problemas como las pandemias, el sexismo, el terrorismo, la xenofobia, la trata ilegal de personas, el narcotráfico, los efectos del colonialismo en varias naciones como en el continente africano, la pobreza, la violación a los derechos humanos.
Los países desarrollados son incapaces para crear un ambiente favorable para hacer frente a los problemas que aquejan a la humanidad.
Las naciones y bloques poderosos disfrazan sus llamamientos egoístas en favor de un nuevo orden mundial, todo eso se oye muy bien pero es imposible que se cumpla.
Desde la periferia, San Vicente y las Granadinas presenta tres inquietudes: “qué hay de nuevo, cuál mundo y quién da las órdenes”.
La urgencia de reformar el Consejo de Seguridad de Derechos Humanos es necesaria, debe ser modificado para que refleje la condición actual del mundo, deben hacer lo correcto para la humanidad.
En la jornada de debates del 78 periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU, Gonsalves llamó a levantar las sanciones contra Cuba, Nicaragua y Venezuela.
Rechazó la inclusión de Cuba en la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo, pues considera que la clasificación es incorrecta.
Los países desarrollados deben abstenerse de ser meramentes aliados con rencillas y dejar de cegarse ente los problemas más difíciles de la humanidad.