La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, quien había optado por evitar las confrontaciones directas con el Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, dio un vuelco discursivo en las últimas semanas, al denunciar abiertamente intentos sostenidos de Washington para injerir en los asuntos internos de su país.
De acuerdo con un reporte publicado por Bloomberg esta jornada, en el que se refieren comentarios de tres personas familiarizadas con el tema, se trata de una decisión tomada por Sheinbaum junto a su equipo, tras sopesar que las autoridades del vecino país, en contubernio con opositores derechistas locales, impulsan una narrativa peligrosa según la cual su administración “es servil” a los cárteles de la droga.
A ello se suma el interés de la mandataria en dejarle claramente establecido a los grupos derechistas dentro de EEUU que sus esfuerzos para fortalecer a grupos ideológicamente afines en México, y debilitar así a su gestión, son ineficaces y no tienen posibilidad alguna de calar.
Presiones y negociaciones
De su parte, Trump –a quien Sheinbaum ha procurado desligar de la campaña de deslegitimación de su administración– ha utilizado los aranceles como medida de presión para forzarla a adoptar medidas más enérgicas para detener el trasiego de drogas y migrantes hacia el norte del subcontinente.
Ella ha defendido la necesidad de cooperar para enfrentar esos desafíos, aunque recalcando que la soberanía mexicana no es ni será objeto de debates o transas. Con eso ha frenado categóricamente la posibilidad de que el Ejército estadounidense incursione en suelo mexicano, como pretende el inquilino de la Casa Blanca.

Frente a esta inflexibilidad, el Departamento de Justicia de EEUU sindicó al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya y otros nueve funcionarios y exfuncionarios por supuestamente trabajar para un cártel.
Rocha negó las acusaciones y la dignataria sostuvo que no se han presentado pruebas que sustenten los graves señalamientos; antes bien, denunció un interés político detrás del caso.
Aguas adentro, esas tentativas estadounidenses se han interpretado como parte de un esfuerzo más amplio para debilitar al oficialista Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que ha aprovechado la coyuntura para impulsar una reforma constitucional que permite anular comicios en el caso de detectarse intromisiones foráneas. Inclusive, el expresidente Andrés Manuel López Obrador salió de su retiro político para apoyar esa tesis y exigir el cese de las injerencias.