La actriz Susan Sarandon cumple este domingo 80 años dedicada al activismo por causas progresistas, desde el fin de la guerra en Gaza hasta la justicia social, mientras mantiene una brillante carrera en Hollywood que sigue dándole frutos.

La ganadora del Óscar por ‘Dead Man Walking’ (1995) es una de las pocas figuras del cine que se atreven a posicionarse políticamente pese a las consecuencias: en 2023 su agencia de representación, UTA, rompió su contrato, pero ella sigue manifestándose y trabajando.

“Recientemente me han quitado películas porque hay agencias que siguen diciéndole a la gente que no me contrate”, reconoció Sarandon a principios de septiembre en el Festival de Venecia, donde presentaba su último filme, el drama romántico ‘The Echo Chamber’.

Días después, la artista, habitual en manifestaciones en favor de Palestina, volvía a la carga y era arrestada junto a otros activistas en su Nueva York natal, en una protesta contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, presente en la Asamblea General de la ONU.

Aunque denunció que la “estructura de poder” en el cine sigue cargando contra los críticos con el Gobierno de Israel, dijo sentirse querida por el público internacional, algo que quedó patente cuando a principios de año acudió a la gala de los premios Goya en España.

Allí, fue reconocida con el Goya Internacional por su “filmografía extraordinaria, con interpretaciones inolvidables en obras maestras y también en películas que forman parte de la cultura popular”, así como “su valiente compromiso político y social”.

Tomado de Primera Hora