Suiza permanece en estado ‘shock’ ante la inminente entrada en vigor de los aranceles introducidos por el presidente estadounidense, Donald Trump, que impuso al país unas tarifas del 39%, los más altos de Europa y uno de los más altos del mundo.
El ministro de Asuntos Exteriores, Ignazio Cassis, abordó el tema, señalando “la creciente sensación de que todo se está yendo al diablo”. “Nos enteramos con gran pesar” de la decisión de Washington, dijo.
“Esto es una gran decepción, especialmente para la industria exportadora, que ya se encuentra en un entorno comercial difícil”, declaró Philippe Cordonier, miembro de la junta directiva de Swissmem, la asociación que agrupa a la industria suiza de maquinaria, equipos eléctricos y metales. Estados Unidos representa el 15% del mercado de la industria, agregó.
Por su parte, la ministra de Economía del cantón de Vaud, Isabelle Moret calificó los aranceles impuestos de “catástrofe” para las empresas locales. “Estamos conmocionados y enfadados; es una decisión completamente injustificada y sin sentido”, comentó Pierre-Alain Berret, director de la Cámara de Comercio e Industria del cantón de Jura.
Si este arancel entra en vigor el 7 de agosto, tendría un impacto de entre el 0,3% y el 0,6% en el PIB de Suiza, opinan expertos del Instituto de Investigación Económica KOF, quienes no descartan una recesión.
“La esperanza es lo último que se pierde”
“La razón de esta severidad aún no está clara”, constata Radio Television Suisse. Entre las posibles causas, Schweizer Radio und Fernsehen sugiere que Trump pretende utilizar su política arancelaria para reducir el déficit comercial estadounidense.
“Argumentó, además, que algunos países no habían hecho suficientes concesiones en las negociaciones o no se habían alineado con Estados Unidos en cuestiones económicas y de seguridad”, agrega.